Categoría: Artículo de opinión

De la tecnología a la estrategia: la gobernanza en ciberseguridad, nueva prioridad estratégica de Europa

Álvaro Solás Lara

Álvaro Solás Lara

CEO y Consultor en Ciberseguridad de Miólnir Cybersec

De la seguridad técnica a la gobernanza estratégica

Durante muchos años la ciberseguridad se ha abordado principalmente como un problema técnico. La protección de los sistemas informáticos se asociaba a herramientas concretas como firewalls, antivirus o sistemas de detección de intrusiones. Sin embargo, el crecimiento exponencial de los ciberataques, la digitalización de los procesos empresariales y la dependencia cada vez mayor de las infraestructuras digitales han provocado un cambio de paradigma.

Hoy la ciberseguridad se entiende como una cuestión estratégica y de gobernanza organizativa. No se trata únicamente de proteger sistemas informáticos, sino de establecer estructuras de gestión, políticas y responsabilidades claras que permitan gestionar el riesgo digital de forma integral.

En este contexto, Europa está reforzando su enfoque regulatorio con el objetivo de elevar el nivel de seguridad de las organizaciones públicas y privadas. Dos marcos destacan especialmente en este proceso: el Esquema Nacional de Seguridad (ENS) en España y la Directiva NIS2 a nivel de la Unión Europea.

La gobernanza en ciberseguridad: qué significa realmente

La gobernanza en ciberseguridad hace referencia al conjunto de políticas, procesos, roles y mecanismos de control que permiten a una organización dirigir, supervisar y mejorar su estrategia de seguridad digital.

Este enfoque implica integrar la seguridad dentro de la estructura organizativa y de la toma de decisiones estratégicas. No se trata únicamente de una responsabilidad del departamento de IT, sino de una cuestión que involucra a la dirección, a los responsables de negocio y a toda la organización.

Entre los elementos clave de la gobernanza en ciberseguridad se encuentran:

  • La definición de responsabilidades claras en materia de seguridad.
  • La integración de la ciberseguridad dentro de la estrategia empresarial.
  • La gestión continua de riesgos tecnológicos.
  • La supervisión por parte de la alta dirección.
  • El cumplimiento de normativas y estándares de seguridad.

En otras palabras, la gobernanza transforma la ciberseguridad en un proceso estructurado y alineado con los objetivos de la organización.

Beneficios de una buena gobernanza en ciberseguridad

Las organizaciones que adoptan un modelo sólido de gobernanza en ciberseguridad obtienen beneficios que van mucho más allá del cumplimiento normativo.

En primer lugar, permite mejorar la gestión del riesgo. Un modelo de gobernanza bien definido facilita la identificación, evaluación y mitigación de amenazas digitales de manera estructurada y continua.

En segundo lugar, fortalece la resiliencia frente a ciberataques. Las organizaciones con políticas claras y procesos definidos pueden detectar incidentes con mayor rapidez, responder de forma coordinada y recuperar sus operaciones con menor impacto.

Otro beneficio importante es la confianza de clientes, socios y usuarios. En un entorno digital donde los incidentes de seguridad son cada vez más frecuentes, demostrar un compromiso sólido con la ciberseguridad se convierte en un elemento clave de reputación y credibilidad.

Además, una buena gobernanza facilita el cumplimiento regulatorio, algo especialmente relevante en un contexto donde las exigencias normativas en materia de seguridad están aumentando de forma significativa.

Por último, permite que la ciberseguridad deje de ser percibida únicamente como un coste tecnológico y pase a convertirse en un elemento estratégico para el negocio.

El papel del Esquema Nacional de Seguridad en España

En España, uno de los marcos más relevantes en materia de gobernanza de seguridad es el Esquema Nacional de Seguridad (ENS), aprobado inicialmente en 2010 y actualizado en varias ocasiones para adaptarse a la evolución del entorno digital y de las amenazas.

El ENS establece los principios básicos y los requisitos mínimos de seguridad que deben cumplir las administraciones públicas y las entidades privadas que prestan servicios o gestionan información para el sector público.

Entre sus objetivos principales destacan:

  • Garantizar la protección de la información y los servicios públicos.
  • Establecer medidas organizativas, operativas y técnicas de seguridad.
  • Introducir un modelo de gestión del riesgo basado en diferentes niveles de seguridad.

El ENS no solo define controles técnicos, sino que también impulsa un enfoque de gestión que promueve la responsabilidad organizativa y la mejora continua en materia de seguridad. Gracias a este marco, se ha conseguido estandarizar prácticas de ciberseguridad en gran parte del sector público español.

NIS2: el impulso europeo a la ciberseguridad

A nivel europeo, la Directiva NIS2 representa un paso decisivo hacia un modelo de gobernanza más robusto en materia de ciberseguridad.

Esta normativa amplía el alcance de la anterior Directiva NIS e incluye a un mayor número de sectores considerados esenciales o importantes para el funcionamiento de la economía y la sociedad. Entre ellos se encuentran sectores como la energía, el transporte, la sanidad, las infraestructuras digitales, los servicios financieros o el sector alimentario.

Entre las principales novedades que introduce la NIS2 destacan:

  • La responsabilidad directa de la alta dirección en materia de ciberseguridad.
  • Requisitos más estrictos de gestión del riesgo.
  • Obligaciones claras de notificación de incidentes.
  • Sanciones significativas en caso de incumplimiento.

La NIS2 refleja una idea fundamental: la ciberseguridad ya no es únicamente un asunto técnico, sino un elemento crítico para la resiliencia económica y social de Europa.

Europa refuerza su seguridad digital

El fortalecimiento del ENS en España y la implementación de la Directiva NIS2 son ejemplos de una tendencia más amplia. Europa está apostando por un marco regulatorio más sólido para proteger su ecosistema digital frente a amenazas cada vez más sofisticadas.

Este cambio responde a varios factores, entre ellos el aumento de los ciberataques contra infraestructuras críticas, las tensiones geopolíticas en el ámbito digital y la creciente dependencia de servicios tecnológicos en todos los sectores.

En este nuevo escenario, la ciberseguridad se ha convertido en un asunto de seguridad económica, institucional y social.

El camino hacia una ciberseguridad estratégica

La gobernanza en ciberseguridad se está consolidando como un elemento fundamental para las organizaciones en la era digital. La protección de los sistemas ya no depende únicamente de herramientas tecnológicas, sino de estructuras organizativas, procesos de gestión del riesgo y una implicación real de la dirección.

Marcos como el Esquema Nacional de Seguridad en España y la Directiva NIS2 en Europa demuestran que la ciberseguridad se ha convertido en una prioridad estratégica a nivel institucional.

Para las organizaciones, el desafío ya no es solo cumplir con las nuevas normativas, sino integrar la ciberseguridad como parte esencial de su modelo de gobernanza y de su estrategia de resiliencia digital.

OTAN: respuesta militar si, pero… ¿política?

Guillermo Hergueta Sálomon

Guillermo Hergueta Sálomon

Estudiante del Grado de Relaciones Internacionales en la Universidad Nebrija.
Especialización en seguridad y defensa con énfasis en Unión Europea y Oriente Medio.

Desde el final de la Guerra Fría la OTAN pasó de ser una organización determinante de la seguridad colectiva, a ser un brazo ejecutor. A modo de ejemplo resaltan los bombardeos a Belgrado en la guerra en Bosnia o la intervención en la Libia de Gadafi en 2011.  Bien es cierto, que también se ha desplegado misiones internacionales para contribuir a la estabilidad como por ejemplo “Inherent Resolve – NATO Mission-Irak”.

Sin embargo, el 24 de febrero de 2022, trajo al mundo al pasado, y la OTAN no fue la excepción.  Volvió a Europa una guerra tras treinta años de paz relativa. El intento de invasión de Rusia a Ucrania remató la estabilidad que poco a poco se iba difuminando, empezando por la crisis del 2008, los populismos, las Primaveras Árabes y la anexión de Crimea por parte de Rusia. 

Sin embargo, ante esta inestabilidad creciente, la OTAN empezó a tomar medidas con el incremento del presupuesto en defensa al 2 % del PIB por Estado miembro en la Cumbre de Gales, celebrada en 2014. Sin embargo, ese porcentaje, tras el comienzo de la guerra en Ucrania pasó a ser una cantidad irrisoria y la meta se convirtió en el 5%.  Si para algunos aliados, ya era un sacrificio llegar al 2%, el 5% se convirtió en una odisea. 

También la guerra en la frontera del flanco este europeo de la OTAN devolvió su razón de ser instaurando grupos de combate en los países fronterizos con Rusia. Posteriormente vino el ingreso de Finlandia y Suecia en la Organización del Tratado del Atlántico Norte. 

La determinación y disuasión militar de la OTAN la acompañan, lo que no queda tan claro, es su capacidad política. La OTAN considera a Rusia como su principal amenaza en Europa, pero su tamaño y la posición política y geográfica de sus Estados, provocan fricciones que en estos tiempos aventajan a Rusia políticamente.

 Putin no quiere una guerra contra la OTAN. Su objetivo es Ucrania, pero estas fricciones pueden ser un revulsivo para legitimar a nivel interno la guerra en curso, ya que el supuesto enemigo de Rusia que es la OTAN se debilita y refuerza la narrativa del Kremlin. 

La primera disputa política interna fue el gasto en defensa, posteriormente la política exterior de algunos países de la OTAN, que no ven a Rusia como su principal enemigo. Turquía regañada por Estados Unidos compró a Rusia el sistema de misiles S-400, así como el veto inicial para la adhesión de Finlandia y Suecia por motivos de política interna.

El tercer elemento, es la percepción de la amenaza. Es evidente que, para el sur de Europa, salvo Francia que es una potencia militar en la OTAN, Rusia no es tan peligrosa como puede serlo para los países del Este en caso de guerra. El último elemento que entra en discordia que hace balancear a la OTAN, es la vuelta de Trump a la Casa Blanca. 

La administración Trump, ya ha dejado claro a los aliados europeos, que en caso de no contribuir con un 5% del PIB del gasto en defensa, EE. UU. no va a garantizar la seguridad en Europa como antes. Además de este choque político, la tensión por Groenlandia ha estado a punto de provocar un choque de trenes.

A nivel militar, la OTAN ha sido capaz de responder a la guerra híbrida de Rusia sin escalar. Con los avistamientos y entrada de drones a países del Este, dichos drones han sido derribados a modo de ejemplo de respuesta.

En definitiva, La OTAN es una organización político – militar, pero está fallando en la parte política, es decir, la cohesión interna A pesar de su determinación operativa, una falta de credibilidad política, sumando el rechazo tradicional de algunos sectores de la sociedad, ha generado un caldo de cultivo que erosiona a las sociedades democráticas y alimenta a regímenes y opciones políticas autoritarias.  La fuerza es la garantía, pero la política lo es todo.

22 AÑOS DESPUÉS DEL 11M

José Corrochano Ponte

José Corrochano Ponte

Graduado en Ciencias Políticas y de la Administración (USC) y Máster en Relaciones Internacionales (CEU-San Pablo). Especializado en defensa y seguridad con experiencia en analista de inteligencia en gabinetes de comunicación, como, por ejemplo, el Centro de Análisis y Prospectiva de la Guardia Civil. Es vocal de Comunicación en EuroDefense Joven España.

El 11 de marzo de hace 22 años se produjeron los atentados yihadistas más grandes en territorio europeo: 10 bombas en 4 trenes en diferentes puntos de Madrid y sus alrededores dejaron 193 muertos y 2000 heridos a 3 días de unas elecciones generales que cambiaron el desarrollo de la historia de España.

Estos horribles hechos fueron realizados por la Brigada de Abu Hafs Al Masri, vinculada a Al Qaeda, como así quedó demostrado en una carta dirigida al diario árabe Al Quds al Arabi, editado en Londres. El motivo de atentar contra nuestro país se debió principalmente a dos factores clave: en el plano general, al ansia que tenían los miembros de esta organización terrorista, de demostrar que, a pesar de la invasión de EEUU a Afganistán tras el 11S, tenía capacidad suficiente para seguir perpetrando atentados en Occidente; y en un ámbito más específico, a la venganza de Amer Azizi, por el desmantelamiento de su célula y la gran labor contraterrorista de las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado.

Las consecuencias del 11M en materia de seguridad nacional fueron numerosas, contribuyó a que España tenga una de las políticas antiterroristas más desarrolladas de todo el mundo, y la consolidación de sistemas de análisis y detección, como el Nivel de Alerta Antiterrorista (NAA), que desde 2025, se mantiene en nivel de alerta 4.

Esta catástrofe provocó una gran reacción de la Administración Pública: la elaboración de nuevas estrategias y planes para luchar contra esta lacra. La más destacada es el Plan de Prevención y Protección Antiterrorista de 2005 (y que ha sufrido actualizaciones en los años 2009 y 2015). 

Esta nueva hoja de ruta de España se fundamenta en 4 pilares (prevenir, proteger, perseguir y preparación de la respuesta) para reducir al máximo las posibilidades de que se produzcan actuaciones terroristas y mitigar al máximo sus efectos

 

Las medidas del Plan estarán principalmente dirigidas a la protección de los siguientes objetivos:

  • Infraestructuras críticas; todo tipo de instalaciones, redes y sistemas sobre los que descansa la prestación de servicios (públicos y privados). 
  • Centros y organismos públicos u oficiales, así como otras entidades especialmente sensibles y de especial interés para la Seguridad Nacional.
  • La población española, sus bienes, derechos, convivencia social y aquello que perturbe el orden público.
Nivel de Alerta Antiterrorista (NAA). Ministerio del Interior.

Dentro de este plan, también destaca como uno de los indicadores principales el Nivel de Alerta Antiterrorista o NAA, dividido en 5 niveles, de menor a mayor riesgo (de que se produzca alguna actuación que siembre el pánico en nuestro país) en el que a cada uno de ellos se le dota de diversas actuaciones específicas adaptadas a su ámbito.

El organismo encargado de decretar su activación es el Ministerio del interior, a través de la Secretaría de Estado de Seguridad, apoyándose en las conclusiones de los informes de los expertos en la lucha antiterrorista, de las propias Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado y de organismos internacionales.

 

España ha sido castigada por el terrorismo a gran escala 3 veces en su historia más reciente, pero fue en 2004 cuando comenzó a tomar conciencia de la importancia de la necesidad de estar alerta y preparada para cualquier tipo de incidente que pudiera surgir, consiguiendo que sus FCSE sean (también gracias a la preparación de años de lucha contra la banda terrorista ETA) una de las más preparadas del mundo en esta materia, aunque todavía queda margen de mejor como señala nuestra posición (61) en el ranking del Índice Global contra el Terrorismo 2025.

Geolocalización por IA: Navegación y precisión métrica en entornos de señal denegada

Saul Martin

Saul Martin

Desarrollador IA

La convergencia entre la visión artificial y la inteligencia geoespacial (GEOINT) ha inaugurado una era donde el terreno es totalmente legible para las máquinas. El uso de algoritmos avanzados, como los implementados por la española Geoinfer o la estadounidense GeoSpy, permite hoy una geolocalización de precisión métrica que prescinde de los sistemas tradicionales de posicionamiento por satélite.

En los conflictos contemporáneos, el espectro electromagnético se ha convertido en un campo de batalla primario. El uso intensivo de sistemas de interferencia de señal (jamming) hace que la dependencia exclusiva del GPS/GNSS sea un riesgo operativo inasumible. Ante esta vulnerabilidad, la Inteligencia Artificial ofrece una alternativa robusta basada en la navegación por visión (Vision-Based Navigation). Esta tecnología permite que un activo identifique su ubicación exacta analizando los elementos visuales del entorno y comparándolos con bases de datos globales de alta resolución.

El proceso técnico no se apoya en metadatos, a menudo inexistentes o manipulados, sino en el análisis de rasgos geoespaciales inmutables: orografía, tipología de infraestructuras, vegetación y patrones de urbanismo. La capacidad de procesamiento actual permite un refinamiento iterativo de la imagen que reduce el margen de error desde una región biogeográfica hasta una coordenada de escasos metros de radio. Esta precisión es crítica para la operatividad de sistemas autónomos y drones en escenarios donde la señal satelital ha sido neutralizada.

Ejemplo de análisis en Geoinfer.com (acceso público limitado) donde se observa la triangulación de una ubicación con precisión de metros a partir de una captura visual.

La integración de estas capacidades en el flujo de trabajo de inteligencia permite una verificación forense inmediata. Mientras que los métodos tradicionales de OSINT requerían horas de triangulación manual por parte de analistas, los modelos de aprendizaje profundo automatizan esta tarea, convirtiendo cualquier fragmento visual en inteligencia geoespacial accionable. En definitiva, el desarrollo de esta tecnología propia, especialmente en el ámbito nacional, es un pilar fundamental para garantizar la autonomía estratégica y la toma de decisiones en entornos de alta hostilidad.

La transparencia radical que impone la IA en el campo de batalla redefine el concepto de seguridad. La capacidad de geolocalizar con precisión métrica bajo cualquier circunstancia no es solo una ventaja táctica, sino una necesidad imperativa para la defensa moderna en un mundo digitalmente disputado.

ASML: Una joya europea atrapada en una cruzada geopolítica

 José Ernesto Peguero Sosa

José Ernesto Peguero Sosa

El monopolio de la litografía ultravioleta extrema (EUV) ha convertido a la firma neerlandesa en el eje de la disputa entre Washington y Pekín, obligando a Europa a redefinir su soberanía tecnológica .

ASML, se ha consolidado como el activo estratégico más valioso de Europa. Su monopolio sobre las máquinas EUV la convierte en un cuello de botella irreemplazable para la fabricación de chips avanzados, situándose en el epicentro de la guerra comercial entre Estados Unidos y China. Aunque vital para la “soberanía tecnológica” de la UE, la compañía navega tensiones geopolíticas crecientes, equilibrando las restricciones de exportación impuestas por Washington con la necesidad de mantener su liderazgo e innovación global. 

¿Qué es ASML? 

ASML es la empresa líder en la fabricación de los equipos de fotolitografía avanzada, tecnología clave en el proceso de fabricación de microchips. Ubicada en Países Bajos, la compañía se fundó en 1984 como una joint venture entre Philips y ASM International (Hijink, 2024). 

La importancia de ASML en el panorama tecnológico es crítica, pues posee el monopolio de facto en la fabricación de los sistemas de litografía ultravioleta extrema (EUV por sus siglas en inglés). Estas máquinas, tan complejas como costosas, son las únicas capaces de fabricar chips inferiores a 7 nanómetros, claves para el desarrollo de la inteligencia artificial (IA) y los sistemas avanzados de defensa (Miller, 2022). Así, la cadena de suministro global de los chips reposa en la tecnología de ASML y empresas como TSMC o Nvidia dependen del gigante holandés para su actividad. 

Para la Unión Europea (UE, a partir de ahora), ASML representa la “joya de la corona” y el pilar estratégico en la persecución de la “soberanía tecnológica”. Además, juega un papel geopolítico vital en el conflicto comercial de Estados Unidos y China, donde los semiconductores han sido objeto de sanciones y ASML ha estado en la mira de ambas partes. 

Entre la espada y la pared

Debido a su situación monopolística, la tecnología de ASML es codiciada en toda la industria semiconductora, pero a su vez, se convierte en un “cuello de botella” crítico al ser la única proveedora. Esta situación ha sido aprovechada por los Estados Unidos para contener el avance tecnológico de China. En el marco de la guerra comercial, la Administración Biden aprovechó la dependencia de Pekín en la importación de semiconductores, utilizando a ASML como principal baza. Debido a que sus equipos integran componentes estadounidenses, EEUU ha presionado con éxito al gobierno neerlandés para el bloqueo de las exportaciones de las máquinas EUV y DUV (deep ultraviolet) hacia China (Hijink, 2024). 

Estas sanciones han tenido grandes repercusiones económicas en ASML dado que el mercado chino ha representado un 36% de las ventas de la compañía en el último trimestre de 2025 (Quingrui, 2026). Sin embargo, Christophe Fouquet, CEO de ASML, ha advertido que estas políticas de contención motivan a China a fabricar sus propios equipos de litografía. Así, dejó caer que «a quienes intentes detener, trabajaran más duro para alcanzar el éxitos». «No importa cuántos obstáculos les pongas», afirmó el director francés. 

Estas palabras atienden al plan “Made in China 2025”, por el cual el gobierno chino subvenciona a sus industrias locales a fin de conseguir su autosuficiencia en sectores tecnológicos claves (Miller, 2022). De la misma forma, en ASML señalaron la hipocresía de Estados Unidos de prohibir vender sus máquinas más avanzadas en China, mientras éste permitía que sus empresas proveyeran equipos DUV a fabricantes chinos (Hijink, 2024). 

ASML y la Unión Europea: una relación complicada 

En cuanto a su relación con la Unión Europea, a pesar que desde Bruselas han reiterado la importancia estratégica de ASML, desde Veldhoven no ocultan su descontento con la Unión. Durante las negociaciones por las restricciones de exportación, Peter Wennik, ex-CEO de la compañía intentó, sin éxito, que las conversaciones trilaterales entre Países Bajos, EEUU y Japón se elevarán a nivel de la UE. A pesar de los intentos de coordinación de Francia, los Estados Miembro dieron la espalda a ASML dejándola sola ante EEUU (Hijink, 2024). 

Además, Wennik criticó severamente la falta de visión y liderazgo del gobierno neerlandés. Sobre todo, la gestión del ya ex-presidente de los Países Bajos, Mark Rutte, quien priorizó la seguridad nacional y las alianzas políticas antes que los intereses económicos de una empresa (Hijink, 2024) Esta justificación venía de las advertencias ante los casos de espionaje industrial y el robo de propiedad intelectual en China.

Desde ASML argumentaban la poca comprensión de los políticos ante la complejidad de la cadena de suministro de los chips y la falta de consideración de su importancia estratégica . Asimismo, alejándose de debates políticos han recalcado que la tecnología es un bien no político y ellos una empresa neutral que está en busca de un desarrollo tecnológico común (Hijink, 2024).  

Soberanía digital, pero no a cualquier coste 

A pesar de toda la incertidumbre comercial que ha sufrido ASML debido a las restricciones de Washington y a los aranceles de Trump, en Veldhoven alcanzaron los 9.600 millones de euros en beneficio en 2025 . El auge de la inteligencia artificial generativa ha promovido que empresas como Nvidia necesiten crear chips cada vez más potentes que a su vez necesitan de ASML para la impresión de sus complejos circuitos (Infobae, 2026). Además, las nuevas máquinas High NA EUV ya han sido adquiridas por muchas de las principales foundries como Intel o Samsung. 

Por tanto, a pesar de las diferencias, ASML sigue siendo un activo muy valioso para la UE en su objetivo de establecer una soberanía tecnológica que pueda reducir la dependencia estadounidense. 

Aunque, esta no es absoluta, sino que Fouquet ha advertido de que la soberanía total es imposible y la UE ha de ser realista en sus aspiraciones. «Todos deben ser realistas sobre lo que se necesita y cuánto tiempo puede llevar», dijo en una entrevista, (Haeck, 2025) atendiendo a la gestión de las interdependencias y la necesidad de importar aquellos bienes más eficientes en cadenas de suministro 

Por otro lado, varios ejecutivos de ASML han cuestionado el ambiente regulatorio de la Unión. Roger Dassen, director financiero de la compañía, criticó a Bruselas por la dificultad que existe para el desarrollo de la IA en el continente (Haeck, 2025). Fouquet, por su parte, señaló que la UE ha de relajar sus medidas si quiere un ambiente emprendedor próspero. Estas críticas se han producido tras la firma de una carta por parte de 46 empresa tecnológicas, con el fin de pausar dos años la implementación de la AI Act, lac cual estimula la sobrerregulación (Haeck, 2026) 

A pesar de estos desencuentros, ASML y la Unión Europea aún coinciden que reducir la dependencia de las big tech estadounidenses debe ser una prioridad. Uno de los movimientos más importantes para ello, fue la inversión de 1300 millones de euros de ASML sobre

Mistral. Desde Veldhoven este acuerdo supone una oportunidad de brindar mejores herramientas y soluciones a sus clientes, enfocándose además en la IA para el ámbito industrial (Haeck, 2025) 

La UE por su parte ha llevado a cabo varias políticas que buscan desarrollar la industria semiconductora en Europa. En 2023 presentaron la EU Chips Act, con la que la UE se ha comprometido a movilizar más 43.000 millones de euros en inversiones públicas y privadas en la industria. Por otra parte, también ha promovido los “Proyectos Importantes de Interés Común Europeo” (IPCEI, por sus siglas en inglés) que busca promover proyectos de cooperación en microelectrónica entre Francia, Alemania, Italia y el Reino Unido (Johnston y Huggins, 2023) 

En última instancia, tras la múltiples críticas por la sobrerregulación la Comisión Europea ha comenzado a presentar “paquetes de simplificación digital” que buscan reducir la burocracia y facilitar el crecimiento de las empresas. Sin embargo, para Fouquet éstas aún no son suficientes (Haek, 2026) 

En conclusión, ASML ha emergido como una de las empresas más estratégicas de los últimos años. Tal es su importancia que se ha visto envuelta en la cruzada comercial entre China y Estados Unidos, no saliendo muy bien parada. Desde la Unión Europea, a pesar de que reiteran su valor para la soberanía digital, su implicación con ASML no ha estado clara. Por este respecto, si Bruselas quiere reducir su dependencia tecnológica, debe mirar por su jardín y no preocuparse por los vecinos. Así, reducir la sobrerregulación y crear un ecosistema atractivo para la inversión y creación de empresas tecnológicas que complementen la labor de ASML son tareas que la Unión ha de afrontar. 

Por: José Ernesto Peguero Sosa, miembro del departamento de Academia de Eurodefense Joven España. 

Fuentes 

Qingrui, C. (2026). ASML’s mainland market share hits 36% amid export restrictions, experts stress promoting cooperation, self-reliance advances in tandem. Global Times.

https://www.globaltimes.cn/page/202601/1354370.shtml#:~:text=While%20the%20company %20has%20never%20been%20able,in%20the%20semiconductor%20sector%2C%20accordi ng%20to%20Bloomberg.

Haeck, P. (2026). Europe should be ‘realistic’ about tech sovereignty, says top chips exec. POLITICO. 

https://www.politico.eu/article/europe-realistic-technological-sovereignty-asml-ceo-christoph e-fouquet/ 

Haeck, P. (2025). Dutch chips star exec slams EU for overregulating AI. POLITICO.

https://www.politico.eu/article/dutch-chips-giant-asml-executive-roger-dassen-slams-eu-ai-ov erregulation/ 

Haeck, P. (2025). ASML-Mistral is Europe’s dream tech tie-up. Can it deliver? POLITICO. https://www.politico.eu/article/asml-tech-mistral-open-ai-france-calara-chappaz-digital-affair s/ 

Hijink, M. (2024). Focus: The ASML Way. Inside the power struggle over the most complex machine on earth. Balans 

Infobae (2026). ASML logra un resultado récord en 2025 gracias a la demanda de la IA.

https://www.infobae.com/america/agencias/2026/01/28/asml-logra-un-resultado-record-en-20 25-gracias-a-la-demanda-de-la-ia/ 

Miller, C. (2022). The Chip War. The Fight for the World’s Most Critical Technology. Simon & Schuster. 

Johnston, A. y Huggins, R. (2023): Europe’s semiconductor industry at a crossroads: Industrial policy and regional clusters. European Urban and Regional Studies, 30(3), 207-213.

https://journals.sagepub.com/doi/epub/10.1177/09697764231165199https://journals.sagepub.com/doi/epub/10.1177/09697764231165199

La pugna por Groenlandia entre bambalinas

Guillermo Hergueta Sálomon

Guillermo Hergueta Sálomon

Estudiante del Grado de Relaciones Internacionales en la Universidad Nebrija.
Especialización en seguridad y defensa con énfasis en Unión Europea y Oriente Medio.

Groenlandia no es el objetivo, sino la moneda de cambio de las principales potencias (EE. UU., China y Rusia) y en donde la cohesión de la OTAN se ha puesto a examen con un aprobado justo.

 El presidente de Estados Unidos desde que llegó a la presidencia en su segundo mandato dijo que quería Groenlandia por motivos de seguridad nacional. Al principio parecía retórica, o se ha decidido dejar pasar el tiempo para ver como evolucionaba ese discurso hasta que evolucionó mostrando una voluntad real de Donald Trump a finales de 2025.

 Fue entonces cuando los líderes europeos se echaron las manos a la cabeza. También es cierto que Dinamarca y Estados Unidos tuvieron reuniones de trabajo para mitigar la pugna por Groenlandia 

La primera opción que había puesto la Casa Blanca sobre la mesa fue comprar Groenlandia. Ante la negativa tanto de Dinamarca (aliado tradicional de EE. UU.) como de Groenlandia, Trump dijo que conseguiría ese ansiado territorio de “una manera u otra” (se interpretó una amenaza militar).

 Después de aquellas palabras vino la disuasión europea o al menos el intento cunado Alemania, Francia y Reino Unido enviaron unidades a Groenlandia para intentar disuadir al gobernante más poderoso del mundo, que respondió con una amenaza arancelaria (otra vez).

Ante una tensión interna en la OTAN, Mark Rutte, secretario general de la misma, se reunió con Trump para abordar la cuestión de Groenlandia. Desde la guerra en Ucrania y con la reciente vuelta de Trump a la Casa Blanca, la OTAN está pasando por una crisis política. Por ello, lo último que necesita es una guerra interna (literalmente).

La presencia de tropas europeas frente a Trump en el Ártico, las conversaciones entre Rutte y Trump y las reuniones técnicas bilaterales en los ya mencionados grupos de trabajo, fueron un cúmulo de factores que influyeron en la desescalada de las tensiones. En el Foro de Davos, Donald Trump cambió de discurso. Ya no hacía referencia a una compra, ni a una amenaza territorial, habló de alcanzar un acuerdo entre las partes. 

Ese acuerdo desembocó en la creación de la “Operación Centinela del Ártico”. Consiste en que el control y mando de las operaciones y de mantenimiento de la seguridad en el Ártico sean ejercidos únicamente por Estados Unidos, aunque sea bajo el paraguas OTAN desde Norfolk. 

Con este pacto entre la Alianza Atlántica y Estados Unidos, se resolvía la crisis de Groenlandia, y Trump consiguió ganarle la partida a China y Rusia que también quieren disputarle el Ártico.

Cabe recordar, que la necesidad de control de Estados Unidos sobre Groenlandia no corresponde únicamente a cuestiones meramente de seguridad, sino también por los recursos que posee el subsuelo ártico (tierras raras esenciales para competir con China).

Trump ha bajado el tono y la diplomacia ha hecho su trabajo, pero aun así que se hubiese producido una intervención militar en el terreno, habría sido un escenario bastante improbable y muy costoso para todos.

 Trump no atacaría Groenlandia militarmente porque sería una muestra de desgaste hacia China. Simplemente estaba ejerciendo presión. EE. UU., ante todo, no quiere que sus adversarios (China y Rusia) tengan la más mínima oportunidad de acceder a las tierras raras.

 Además, todo este enfrentamiento con Europa está conectado con Ucrania. Un conflicto bélico entre EE. UU. y la OTAN, le haría perder autoridad a Trump frente a Putin, y el mandatario ruso podría continuar interviniendo en Ucrania ya que sus adversarios se desquebrajarían, mientras Rusia gana tiempo para hacerse con el Donbás y ganar una ventaja negociadora para un acuerdo más favorable frente a Ucrania.

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