Categoría: Artículo de opinión

Eurostack: Europe´s Battle Against US Technological Dependence

María del Mar Buendía Gómez

María del Mar Buendía Gómez

Estudiante de Derecho y Ciencias Políticas en la Universidad de Granada

1. The new geopolitical threat: digital security and defence. 

Imagine a world where only one country possesses all the necessary material to manufacture every essential product. This is exactly our reality. The data-driven era is reshaping the whole structure of the world as we know it. A century ago, the country that had access to raw materials or cheap labour was the one with sovereignty over the global economy. Right now, power resides in the availability and rights over the analysis of big data. From the building of infrastructures, military operations, commerce or even social media; all of these functions depend 90% on data managed solely by US tech giants such as Google, Amazon, Microsoft or Meta. 

Cloud Storage is not ethereal, it comes from physical serves located in the United States. This means that suppliers like Amazon Web Services (AWS), Microsoft Azure and Google Cloud; control 70% to 80% of Europe’s commerce and main information. This is not only a threat to global commerce, but also a direct menace to security and defence. The level of control the US has over the fate of Europe is highly concerning, in addition to the significant influence the internal legislative changes can have over all Europe. This legal threat was exemplified by the US CLOUD Act (Clarifying Lawful Overseas Use of Data Act). As a US federal law with extraterritorial reach, it affected every state in the world, giving permission to the US government to compel US technology companies (the ones who have access to all of our data) to give all the stored data regardless of which state it comes from. 

This kind of intrusion is so serious that if it was physical, it would be considered an unacceptable violation to national sovereignty and international law. Our digital realm leaves European businesses, citizens and institutions defenseless against the “hijacking of jurisdiction”, where the US government can access sovereign data at any moment.

2. The European Initiative is no longer a suggestion. 

The EU Commission is addressing this, aiming to give enterprises and public European authorities access to internal independent infrastructures. Initially just a suggestion, the initiative soon turned into an obligation. It does not imply European isolation, nor a diminution of international cooperation; but acquiring a capacity to decide, operate and evolve in digital infrastructures without depending on external legislative changes or US commercial interests.  

In 2026 the Commission will propose The Cloud and AI Development Act, which aims to triple the capacity of EU data centres in the next five to seven years. Avoiding falling behind in AI development, the organisation has invested 200 billion Euros in “InvestAI”, trying to

enhance Europe’s supercomputer capabilities. However, these individual initiatives need a global strategy that aims to achieve true digital sovereignty: The Eurostack.

3. Eurostack: Three layers to Digital Independence.

Image generated by Gemini AI (2026) based on architectural data from Infodefensa and Cosmos Factory. 

This is the shared strategic vision to achieve complete digital independence in Europe, divided in three layers. 

First, the Hardware, the physical aspect of the digital realm. PC components, microchips, and big infrastructures, currently located in the USA and China. Regarding this level, Europe is developing sovereign satellite infrastructures, such as the EU GOVSATCOM and IRIS2 programs. 

Second, the cloud system. These include sovereign operating systems, secure data spaces, and European digital identity wallets like eIDAS. Nowadays, this data is 80% owned by the USA, but Eurostack aims to transition it to 100% European control. 

The third base is Artificial Intelligence, overwhelmingly dominated by US giants. In this layer, Eurostack focuses on two shifts: creating AI engines trained specifically on European languages, cultures, and data; and making public investment in AI but with strict conditions regarding principles of openness, public interests and transparency.

4. Digital Autonomy: An Urgent Objective.

Europe´s digital autonomy is not a luxury, but a necessity. If the EU fails to achieve Eurostack’s goals, extraterritorial legislative and geopolitical shifts may put our digital

security at risk, creating an even more pronounced dependence on external interests. As the 2026 Cloud and AI Development Act and Eurostack initiative continue moving forward, Europe is finally turning its efforts from resisting external changes (such as the extraterritorial reach of the US CLOUD Act) to building 100% European Hardware, Cloud and AI tools. 

Bibliography 

  • Oliver Llorente, P. (2025, April 24). El reto de la soberanía tecnológica: hacia un ecosistema digital europeo propio. Real Instituto Elcano.
  • Romero, G. (2025, March 3). Soberanía digital de la UE: ¿cómo reducir la dependencia tecnológica? Campus ETIC.
  • Sotillos, L. (2026, January 26). ¿Qué es el Eurostack? Soberanía digital europea para reducir su dependencia de EE. UU. Novatierra
  • Bria, F., Ryan, J., Bloemen, S., Pfeffer, M., Saari, L., Ferrari, F., van Dijck, J., van den Bosch, A., & Pesole, A. (2024, December). Time to build a European digital ecosystem: Recommendations for the EU’s digital policy. Foundation for European Progressive Studies (FEPS) & Friedrich-Ebert-Stiftung (FES)

Mythos de Anthropic: la IA que alerta a la ciberseguridad y sacude el mercado

Álvaro Solás Lara

Álvaro Solás Lara

CEO y Consultor en Ciberseguridad de Miólnir Cybersec

Anthropic ha situado la inteligencia artificial en el centro del debate tecnológico con Mythos, su modelo más avanzado hasta ahora. Presentado como una herramienta especialmente potente para tareas de razonamiento, programación y análisis de sistemas, Mythos ha despertado interés no solo por su capacidad técnica, sino por el impacto que podría tener en ciberseguridad y en el mercado global de software de defensa digital. Su despliegue ha sido limitado precisamente por el riesgo de uso indebido, una señal de que la empresa considera que su potencial va mucho más allá de un modelo convencional.

La gran preocupación no es únicamente que Mythos sea inteligente, sino que sea capaz de detectar vulnerabilidades con una eficacia inusual. Según diversas coberturas, Anthropic ha descrito al modelo como capaz de identificar fallos de alta gravedad en sistemas operativos y navegadores principales, así como de analizar código a gran escala en busca de errores difíciles de encontrar. En pruebas internas, incluso se habría utilizado para localizar vulnerabilidades ocultas durante años.

Un salto en capacidades

El interés técnico en Mythos se explica porque combina habilidades que antes dependían de distintos perfiles humanos: revisión de código, análisis de vulnerabilidades, detección de patrones sospechosos y generación de hipótesis sobre posibles vectores de ataque. Eso lo convierte en una herramienta valiosa para equipos de seguridad ofensiva y defensiva, especialmente en auditorías, revisiones de software y simulaciones de ataque controlado.

Pero esa misma fortaleza es la que ha encendido las alarmas. Si una IA puede encontrar fallos en sistemas complejos más rápido que un equipo humano, también puede facilitar la vida a actores maliciosos. La diferencia entre una herramienta de defensa y una herramienta de ataque se vuelve mucho más delgada cuando la velocidad y la escala aumentan. Ese es el núcleo del debate que ha rodeado a Mythos desde que se conocieron sus capacidades.

Riesgos para la seguridad

En el plano de la ciberseguridad, Mythos plantea una doble lectura. Por un lado, puede ayudar a reforzar sistemas, encontrar errores antes de que sean explotados y acelerar el trabajo de los analistas. Por otro, puede reducir la barrera de entrada para ataques más sofisticados, automatizar la búsqueda de vulnerabilidades y aumentar la presión sobre empresas, bancos y administraciones públicas.

La inquietud no es teórica. Distintas informaciones apuntan a que Anthropic decidió limitar su acceso por temor a un uso ofensivo, y que el modelo forma parte de una estrategia de despliegue controlado para reducir riesgos. Esa cautela refuerza la idea de que la industria ya no trata estos sistemas solo como herramientas productivas, sino como posibles activos de alto riesgo.

Efecto en los mercados

El lanzamiento y la difusión de las capacidades de Mythos tuvieron un efecto inmediato en bolsa. Según CNBC, las acciones de varias empresas ligadas a ciberseguridad sufrieron descensos tras conocerse las informaciones sobre el modelo, incluyendo compañías como CrowdStrike, Palo Alto Networks, Zscaler y otros nombres muy expuestos al negocio de protección digital. También se registraron caídas en el ETF iShares Cybersecurity.

Ese movimiento del mercado refleja una preocupación clara: si la IA puede asumir parte del trabajo de detección y análisis, algunas soluciones tradicionales podrían perder valor relativo. Al mismo tiempo, el sector podría beneficiarse de una nueva ola de inversión en herramientas defensivas basadas en IA, lo que abre una oportunidad para las empresas que sepan adaptarse rápido. En otras palabras, Mythos no solo ha generado miedo; también ha acelerado una competencia por redefinir qué significa proteger sistemas en la era de la IA.

Qué cambia a futuro

Mythos simboliza un cambio de etapa. Ya no se trata solo de modelos que redactan textos o generan código, sino de sistemas capaces de intervenir en áreas críticas de infraestructura digital. Eso obliga a revisar estrategias de seguridad, procesos de auditoría y criterios de regulación. La ciberseguridad del futuro probablemente estará más automatizada, más dependiente de IA y también más expuesta a fallos de escala si esas herramientas caen en manos equivocadas.

En ese contexto, Mythos funciona como una advertencia y como una señal de oportunidad. Advertencia, porque muestra hasta qué punto la IA puede amplificar riesgos existentes. Oportunidad, porque obliga a empresas y gobiernos a modernizarse más rápido. El verdadero impacto del modelo quizá no esté solo en lo que puede hacer hoy, sino en la carrera tecnológica que ha desencadenado en todo el sector.

Bibliografía

Guerra híbrida en Sahel: el caso de Mali

Rebeca Radío

Rebeca Radío

Ingeniera en Ciberseguridad, Analista de Inteligencia y doctoranda en Terrorismo en el Ciberespacio

Mali se ha convertido silenciosamente en uno de los escenarios de seguridad más complejos y relevantes del sistema internacional contemporáneo. Mientras la atención global permanece centrada en conflictos como Ucrania u Oriente Medio, el Sahel atraviesa un proceso de deterioro progresivo caracterizado por la convergencia de insurgencia yihadista, separatismo armado, competencia geopolítica y debilitamiento estatal. En este sentido, la situación maliense trasciende el ámbito regional africano y refleja transformaciones profundas en la naturaleza de los conflictos contemporáneos, especialmente en relación con las amenazas híbridas en un entorno cada vez más interconectado (RLI, 2026).

Desde 2012, Mali ha experimentado una crisis multidimensional marcada por la fragilidad institucional. Esta dinámica se intensificó tras los golpes de Estado de 2020 y 2021, que consolidaron un régimen militar bajo el liderazgo de Assimi Goïta.
Así, la llegada de la junta militar al poder supuso una ruptura significativa con los socios occidentales tradicionales, especialmente con Francia —cuya operación Barkhane había sido el principal instrumento de lucha antiterrorista en la región— y con Naciones Unidas, cuya misión MINUSMA se retiró en 2023 tras una década de despliegue (U.S. Department of State, 2025).

En este sentido, uno de los desarrollos más relevantes en la evolución reciente del conflicto es la creciente táctica entre grupos separatistas tuareg y organizaciones yihadistas vinculadas a Al Qaeda. El 25 de abril de 2026 se produjo una ofensiva coordinada sin precedentes, con ataques simultáneos en ciudades estratégicas como Bamako, Gao, Kidal y Mopti, evidenciando la capacidad operativa avanzada de estos actores.
Durante esta ofensiva, el asesinato del ministro de Defensa Sadio Camara cerca de Kati —una base militar clave en las proximidades de la capital— puso de manifiesto la vulnerabilidad de las instituciones estatales incluso en su núcleo de poder (STIMSON, 2026).

Tradicionalmente, los grupos tuareg y las organizaciones yihadistas perseguían objetivos divergentes. Mientras los primeros defendían la autonomía o independencia del territorio del Azawad —región del norte de Mali con una identidad étnica y política diferenciada—, los segundos aspiraban a la instauración de estructuras islamistas basadas en una interpretación radical de la sharía.
Sin embargo, el deterioro de la seguridad y la presión ejercida por las fuerzas malienses y sus aliados han favorecido una convergencia pragmática de intereses entre ambos actores (Infobae, 2026).

En este marco, los grupos tuareg aportan conocimiento del terreno, redes tribales y movilidad en entornos desérticos, mientras que las organizaciones yihadistas contribuyen con experiencia militar, financiación y estructuras insurgentes consolidadas. Esta combinación refleja, por tanto, una transformación estratégica del conflicto, caracterizada por la hibridación de actores y objetivos.

Asimismo, dentro del ecosistema insurgente, Jama’at Nusrat al-Islam wal-Muslimin (JNIM), afiliado a Al Qaeda, se ha consolidado como el principal actor en el Sahel occidental. A diferencia de otros grupos centrados en atentados de alto impacto, JNIM ha desarrollado una estrategia más compleja que combina violencia, gobernanza local y construcción de legitimidad social (Sempijia & Ndiaye, 2026).

Sin embargo, limitar el análisis del conflicto maliense únicamente al plano físico resulta insuficiente. Uno de los aspectos más relevantes de la evolución de las insurgencias contemporáneas es la creciente importancia del ciberespacio como multiplicadores estratégicos de poder. Organizaciones como JNIM utilizan plataformas digitales y aplicaciones de mensajería para coordinar células, difundir propaganda, reforzar procesos de radicalización y controlar la narrativa del conflicto. A través de redes sociales y canales digitales, estos grupos no solo buscan intimidar o reclutar, sino también presentarse como actores legítimos frente a un Estado, en este caso el gobierno de Mali, percibido como incapaz de garantizar seguridad y estabilidad.

En este sentido, el ciberespacio permite que insurgencias territorialmente dispersas operen como redes interconectadas, reduciendo las limitaciones geográficas propias de una región tan extensa y difícil de controlar como el Sahel. Por ende, el entorno digital se convierte en un dominio de apoyo a la insurgencia, facilitando la difusión de información, la coordinación transfronteriza y la expansión de narrativas extremistas.

Paralelamente, la dimensión informativa también desempeña un papel relevante en la competición geopolítica existente en Mali. La presencia rusa no se limita únicamente al ámbito militar, sino que también incorpora campañas de influencia y narrativas antioccidentales difundidas a través de redes sociales y ecosistemas digitales africanos, evidenciando cómo la guerra híbrida contemporánea integra operaciones de información, propaganda y manipulación narrativa junto a la actuación militar sobre el terreno.

Además, la fragilidad institucional de Mali también se traduce en una limitada capacidad de ciber resiliencia. Las debilidades estructurales del país en telecomunicaciones, infraestructuras tecnológicas y capacidades de ciberdefensa aumentan la vulnerabilidad del Estado frente a amenazas híbridas y operaciones de influencia externas. En consecuencia, la crisis maliense no solo pone de manifiesto un problema de seguridad regional, sino también los desafíos que enfrentan los Estados frágiles en el ámbito digital y tecnológico.

En definitiva, Mali se ha convertido en un laboratorio de transformación de la insurgencia moderna y de la guerra híbrida contemporánea. La convergencia entre separatismo tuareg y yihadismo, el debilitamiento institucional, la competición geopolítica y el creciente uso del entorno digital como herramienta de propaganda, coordinación e influencia muestran cómo los conflictos actuales ya no se desarrollan exclusivamente sobre el terreno físico, sino también en el dominio informacional y cognitivo.

Mali representa, por lo tanto, un ejemplo especialmente relevante de cómo actores estatales y no estatales utilizan simultáneamente herramientas militares, informativas y digitales para ampliar su capacidad de influencia y debilitar la legitimidad estatal.

REFERENCIAS

ASA – African Security Analisys. 2025. Security Situation in Mali. Security Situation in Mali | African Security Analysis

RLI – Robert Lansing Institute. 2026. Mali at the Breaking Point: Insurgency Resurgence, Russian Intervention, and the Limits of the Africa Corps. Mali at the Breaking Point: Insurgency Resurgence, Russian Intervention, and the Limits of the Africa Corps – Robert Lansing Institute

STIMSON. 2026. Mali Attacks: Aggravating the Sahel Security Crisis. Mali at the Breaking Point: Insurgency Resurgence, Russian Intervention, and the Limits of the Africa Corps – Robert Lansing Institute

DW. 2025. Grupo ruso Wagner anuncia su retirada de Mali. Grupo ruso Wagner anuncia su retirada de Mali

U.S. Depertment of State. 2025. 2025 Mali Investment Climate Statement. 2025 Mali Investment Climate Statement

Infobae. 2026. Rusia sufre en Mali su peor revés militar en África y queda contra las cuerdas en el Sahel: “Es una humillación”. Rusia sufre en Mali su peor revés militar en África y queda contra las cuerdas en el Sahel: “Es una humillación” – Infobae

Sempijja, N & Ndiaye Mouhammed. 2026. Mali’s armed groups fill a government vacuum – addressing this is key to ending the Violence. Mali’s armed groups fill a government vacuum – addressing this is key to ending the violence

España ante el conflicto híbrido en un mundo en tensión: vulnerabilidades estructurales en la ciberdefensa nacional

Álvaro Solás Lara

Álvaro Solás Lara

CEO y Consultor en Ciberseguridad de Miólnir Cybersec

Un conflicto que ya no es regional

El actual escenario internacional está marcado por una escalada de tensiones que trasciende lo regional. El conflicto entre Estados Unidos, Israel e Irán ha derivado en un entorno de confrontación indirecta, con ataques cruzados, represalias y un frágil equilibrio basado en treguas temporales y escaladas controladas.

Lejos de tratarse de un conflicto aislado, esta dinámica refleja una transformación más amplia del orden internacional. Nos encontramos ante una competición entre potencias que se desarrolla en múltiples dominios: militar, económico, informativo y, especialmente, digital.

En este contexto, el conflicto híbrido deja de ser un concepto teórico para convertirse en una realidad operativa.

Un entorno de escalada permanente

El conflicto actual no responde a una lógica de guerra total, sino a una estrategia de escalada y desescalada simultánea. Mientras se negocian treguas, continúan las operaciones indirectas, la presión sobre infraestructuras estratégicas y la actuación de actores proxy.

Este modelo tiene una característica clave: no termina, se gestiona. Y en ese entorno, el ciberespacio se consolida como un dominio prioritario.

Europa y Estados Unidos: aliados, pero no alineados

A esta situación se suma la creciente divergencia estratégica dentro del bloque occidental. Aunque Estados Unidos y Europa siguen siendo aliados, existen diferencias en materia geopolítica, dependencia energética, política industrial y autonomía estratégica.

La Unión Europea ha comenzado a impulsar una agenda propia en defensa y ciberseguridad, orientada a reducir dependencias y reforzar su resiliencia. Sin embargo, Europa sigue formando parte de un bloque cuya dinámica no controla completamente.

Esto introduce un factor de incertidumbre con implicaciones directas en seguridad.

España en el tablero: exposición sin preparación suficiente

España, como miembro de la OTAN y de la Unión Europea, se encuentra integrada en este entorno de tensión. En un escenario de guerra híbrida, esto implica la posibilidad de convertirse en objetivo indirecto mediante ciberataques, desinformación, presión sobre infraestructuras críticas u operaciones de influencia.

El problema no es la exposición. Es el nivel de preparación.

Vulnerabilidades estructurales: el nivel local

Uno de los puntos más débiles se encuentra en las administraciones locales. Ayuntamientos y organismos descentralizados gestionan servicios esenciales con recursos limitados y, en muchos casos, con capacidades de ciberseguridad insuficientes.

En un entorno híbrido, estos actores representan objetivos de alto valor por su accesibilidad y el impacto que puede generar su interrupción. No es necesario atacar grandes infraestructuras para generar inestabilidad: basta con explotar múltiples vulnerabilidades de forma coordinada.

Cultura de seguridad: el problema invisible

Existe además una debilidad estructural relacionada con la cultura de seguridad. En gran parte del tejido empresarial e institucional, la ciberseguridad sigue percibiéndose como un coste y no como una inversión estratégica.

Esto genera un enfoque reactivo: se actúa tras el incidente. En el contexto actual, este modelo no es sostenible. La anticipación es una necesidad operativa.

Talento de élite infrautilizado

España dispone de profesionales altamente cualificados en ciberseguridad. La obtención del campeonato mundial de hacking ético en 2025, superando a países como Israel, demuestra la existencia de capacidades técnicas de élite. Sin embargo, este talento convive con una realidad contradictoria:

  • condiciones poco competitivas.

  • dificultades de captación en el sector público.

  • infrautilización del conocimiento.

El resultado es un sistema que genera talento, pero no lo integra eficazmente en su estructura de defensa.

Dependencia tecnológica

Otro factor crítico es la dependencia de tecnología extranjera. En un entorno de tensión internacional, esta dependencia puede convertirse en una limitación estratégica.

La tecnología no es neutral: está condicionada por los intereses y marcos regulatorios de los países que la desarrollan. La Unión Europea ha identificado este problema y promueve la autonomía estratégica, aunque su desarrollo sigue siendo limitado.

Fragmentación institucional

El ecosistema de ciberseguridad en España es amplio, pero fragmentado. La existencia de múltiples actores dificulta la coordinación y la respuesta en escenarios de crisis.

En un conflicto híbrido, donde la velocidad es crítica, la falta de integración puede convertirse en una vulnerabilidad adicional.

Un problema estratégico

El escenario actual demuestra que los conflictos ya no se limitan al ámbito militar. La presión constante sustituye al enfrentamiento directo y la estabilidad se convierte en el objetivo principal.

España forma parte de este entorno, pero presenta debilidades estructurales en su preparación frente a amenazas híbridas.

El desafío no es técnico. Es estratégico.

Porque hoy, la seguridad de un país no depende solo de su capacidad militar, sino de su capacidad para resistir, adaptarse y seguir funcionando bajo presión.

Y esa resiliencia no se construye durante el conflicto, sino mucho antes.

Inteligencia artificial y terrorismo: la nueva frontera de la radicalización

Rebeca Radío

Rebeca Radío

Ingeniera en Ciberseguridad, Analista de Inteligencia y doctoranda en Terrorismo en el Ciberespacio

El terrorismo, siempre adaptativo y oportunista, ha encontrado en la inteligencia artificial (IA) un instrumento capaz de multiplicar su alcance propagandístico y su capacidad de captación. El pasado 11 de octubre, la Cadena SER informaba que Daesh —también conocido como Estado Islámico o ISIS— estaría reclutando expertos en ciberseguridad con el fin de reforzar el reclutamiento de futuros combatientes, aprovechando el alcance y la influencia algorítmica de determinadas plataformas digitales, así como las capacidades de la IA. Este hecho no constituye un episodio aislado, sino que se inscribe en una tendencia más amplia de adaptación tecnológica de los grupos yihadistas, documentada en varias ocasiones por organismos internacionales.

Según la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE), la IA “es una tecnología de propósito general que tiene el potencial de mejorar el bienestar de las personas, contribuir a una actividad económica global positiva y sostenible, aumentar la innovación y la productividad, y ayudar a responder a los desafíos globales clave”. Sin embargo, es esencial entender que esta tecnología también presenta una cara B. Una de sus vertientes, la IA generativa, ha demostrado un inmenso potencial en campos tan diversos como el arte, la educación o la ciencia, y también en el ámbito criminal.

La IA generativa utiliza técnicas de aprendizaje automático para crear nuevos contenidos, como texto, imágenes, audio o vídeo, a partir de grandes volúmenes de datos y parámetros inspirados en las conexiones neuronales humanas. A diferencia de otras formas de IA, que se centran en clasificar o predecir, los sistemas generativos pueden producir resultados completamente nuevos, lo que abre oportunidades creativas, pero también riesgos de manipulación y engaño.

En este sentido, la IA ofrece tres ventajas estratégicas a los grupos terroristas. En primer lugar, la automatización en la generación de material propagandístico permite escalar la producción de contenidos con rapidez y bajo coste, facilitando campañas continuas y adaptables. Informes recientes de Europol (TE-SAT 2025) señalan que la radicalización online ha incrementado los casos de individuos que se adhieren a ideologías violentas sin necesidad de desplazarse a zonas de conflicto. En España, por su parte, tanto el Centro Nacional de Inteligencia (CNI) como las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado (FCSE) han identificado un aumento de intentos de captación online y de la circulación de contenidos manipulados para fomentar la polarización y el adoctrinamiento silencioso. Por ejemplo, mediante la Operación Saeris (2025) la Policía Nacional, en colaboración con el CNI y el FBI, detuvo en Badalona a un hombre de 36 años por su alta radicalización tras consumir compulsivamente propaganda violenta del Estado Islámico (ISIS). Utilizaba redes VPN para ocultar su actividad y recopilaba información sobre zonas con presencia yihadista.

En segundo lugar, la segmentación y personalización de mensajes —gracias al uso de modelos de perfilado y analítica avanzada— permite adaptar el discurso a audiencias concretas según edad, idioma o vulnerabilidad social. La literatura académica, en esta línea, subraya que los adolescentes y jóvenes son especialmente susceptibles a procesos de radicalización en contextos de fragilidad psicosocial, aislamiento o exposición repetida a discursos violentos, factores que la IA puede explotar y detectar con precisión y sin apenas supervisión.

Por último, la manipulación y desinformación masiva mediante deepfakes y voces sintéticas posibilita la suplantación de identidades o la creación de “testimonios” aparentemente verosímiles, lo que erosiona la confianza en las instituciones y refuerza narrativas extremistas. Como señala la investigadora Carola García-Calvo, del Real Instituto Elcano, existen vídeos que recrean al exlíder de Al Qaeda, Osama bin Laden, realizando análisis sobre la actualidad con discursos sincronizados y visualmente creíbles (Cadena SER, 2025). Estos ejemplos ilustran cómo los grupos terroristas optimizan el ciberespacio y la Inteligencia Artificial para amplificar su impacto propagandístico y maximizar sus recursos.

No obstante, aunque los informes internacionales documentan la experimentación y el potencial uso malicioso de la IA por parte de actores violentos, aún son pocos los casos públicamente verificados en los que una campaña radical completa haya sido generada íntegramente mediante IA y atribuida de forma concluyente a un grupo terrorista. Por ello, está limitada evidencia obliga a mantener una postura preventiva, reforzando los mecanismos de detección temprana, cooperación internacional y educación digital.

Además, es pertinente destacar que este fenómeno requiere coordinación entre Estados, organismos internacionales y plataformas digitales. Por ello, la Unión Europea ha promovido marcos de cooperación para intercambio de señales de alerta, detección de deepfakes y seguimiento de redes de reclutamiento digital, mientras que España refuerza su legislación y capacidades de inteligencia digital para enfrentar estas amenazas emergentes. También, la Comunidad de Inteligencia en España, que incluye al CNI, la Inteligencia interior y la Inteligencia militar, trabaja de forma coordinada para detectar y neutralizar amenazas relacionadas con la captación online y la difusión de contenidos manipulados.

Bibliografía

ArXiv. (2020). The radicalization risks of GPT-3 and advanced neural language models. https://arxiv.org/abs/2009.06807

ArXiv. (2023). Deepfakes, misinformation, and disinformation in the era of frontier AI. https://arxiv.org/abs/2311.17394

European Commission – Directorate-General for Migration and Home Affairs. (2023). Algorithms and terrorism: The malicious use of artificial intelligence for terrorist purposes. https://home-affairs.ec.europa.eu/algorithms-and-terrorism-malicious-use-artificial-intelligence-terrorist-purposes_en

Eurojust. (2024). Annual report on terrorism. https://www.eurojust.europa.eu/annual-report-2024/terrorism

Europol. (2024). EU terrorism situation and trend report (TE-SAT 2024). https://eucrim.eu/news/europol-te-sat-2024/

McGuffie, K., & Newhouse, A. (2020). The radicalization risks of GPT-3 and advanced neural language models. arXiv. https://arxiv.org/abs/2009.06807

Parlamento Europeo. (2025). Terrorism and online radicalisation. https://www.europarl.europa.eu/topics/en/article/20250124STO26468/

AP News. (2025). Extremists experiment with AI tools for propaganda and recruitment. https://apnews.com/article/ba201d23b91dbab95f6a8e7ad8b778d5

The Sun. (2025). Terrorist bot plot using AI chatbots. https://www.thesun.co.uk/news/35851840/terrorist-bot-plot-tsar-chatbot-ai-artificial-intelligence/

Estrecho de Ormuz: Chantaje energético como arma de coacción geopolítica

María del Mar Buendía Gómez

María del Mar Buendía Gómez

Estudiante de Derecho y Ciencias Políticas en la Universidad de Granada

El 8 de abril, EEUU e Irán acordaron un supuesto alto al fuego que conlleva la reapertura del estrecho de Ormuz. Este giro drástico, así como el uso de la apertura o cierre de este punto estratégico para la coacción económica, abre el debate sobre la interdependencia de los miembros de la OTAN así como sobre la legitimidad del chantaje como arma de guerra en pleno siglo XXI. 

El estrecho de Ormuz es un punto clave para la subsistencia de la economía global, permitiendo el flujo de una quinta parte del petróleo consumido internacionalmente. Estos espacios son conocidos como chokepoints: cualquier crisis o bloqueo en estos sacude el equilibrio del comercio internacional de manera automática. Pese a ser legalmente un espacio de libre tránsito, el control de Ormuz por parte de países del medio Oriente ha sido una herramienta clave de manipulación geopolítica, causando desestabilidad en la seguridad energética de las alianzas europeas y transatlánticas. 

Enfrentamiento en la OTAN 

Los recientes incidentes bélicos entre Estados Unidos e Irán no sólo son consecuencia de un conflicto que lleva fraguando desde hace años, sino que han puesto en evidencia una dependencia económica estructural que Europa no debe ignorar. 

Esto se reafirma por los ultimátums del presidente estadounidense Donald Trump, dirigidos directamente hacia el resto de miembros de la OTAN: “Si quieren el petróleo, vayan a buscarlo ustedes mismos”, declaró tras las negativas de los líderes europeos a participar activamente en las misiones de escolta del estrecho. Esta discrepancia entre el gigante estadounidense y el bloque europeo no sólo ha causado una gran incertidumbre sobre el futuro de la economía global, sino que ha llevado a Donald Trump a cargar con amenazas de abandonar la OTAN por una supuesta “falta de colaboración”. 

Cierre del estrecho: una vulneración del derecho internacional 

Ante este escenario de discrepancia defensiva, el estrecho ha dejado de ser un espacio de paso esencial para el comercio internacional y libre hacia todos los países, para convertirse en una aduana política y arbitraria. Los barcos de compañías pertenecientes a India, Irak, Japón y China, considerados “no hostiles” por Irán, sí realizan sus rutas con relativa normalidad, mientras que el resto de países se enfrentan a vetos y restricciones. El régimen iraní ha decidido rentabilizar su posición geográfica, negociando con los países considerados “hostiles” (OTAN y aliados) los permisos de paso a cambio de dinero. Cantidad que ronda el dólar por barril, hasta 1 millón para grandes petroleros. 

El peaje soberano y el trato diferencial vulnera directamente la Carta de las Naciones Unidas y la Convención sobre el Derecho del Mar, que declaran que todos los buques, sin perjuicio de su procedencia, deben tener tránsito libre en zonas de paso cruciales como los estrechos.

El objetivo es evitar exclusiones o uso de la dominación de los estrechos como forma de amenaza geopolítica y hostigación económica, precisamente lo que está ocurriendo en Ormuz.  

El cierre del estrecho es un ataque directo contra un bien de primera necesidad, la energía, para el que no estamos preparados. Aunque España y sus aliados europeos mantienen reservas de 100 días para la supervivencia energética autónoma sin importaciones, la prolongación de esta situación aumenta el riesgo de colapso del mercado, una crisis que afectaría directamente a los ciudadanos. 

¿Crisis económica futura? 

Las variaciones en el precio del petróleo y del mercado de hidrocarburos son un reflejo directo de las tensiones políticas, tanto en el estrecho de Ormuz como en todo el mundo, actuando como un barómetro de la estabilidad geopolítica global.

Evolución del precio del petróleo Brent (2026). Fuente: La vanguardia. https://www.lavanguardia.com/economia/20260408/11508244/precio-petroleo-hunde-mas-12-95-dola res-anuncio-alto-fuego-estados-unidos-e-iran.html

El valor del crudo ha vuelto a una relativa normalidad desde su incremento tras la invasión rusa. Es notable como este tiende a subir desde el inicio de la guerra con Irán, situándose en más de 72 dólares el barril, augurando una más que posible crisis mundial a futuro. Además, se aprecia una leve bajada tras el alto al fuego temporal, recientemente anunciado. 

El alto al fuego ¿Solución o chantaje? 

La situación ha dado un giro drástico el pasado 8 de abril, cuando ambos actores del conflicto acordaron un alto al fuego temporal junto con la reapertura del estrecho, dos horas antes de la

fecha límite establecida por EEUU. Esta fecha se vio acompañada de amenazas catastrofistas de Donald Trump, quién publicó en sus redes sociales que en caso de no llegar a un acuerdo la noche del siete al ocho de abril, “Una civilización entera morirá, y no volverá jamás” . 

Más allá de esta frágil y provisional solución, el conflicto ha expuesto la vulnerabilidad del sistema europeo de defensa, dependiente excesivamente de EEUU. Esta guerra bélica y económica caracterizada por el uso del comercio, chantajes y amenazas como armas, demuestra que estamos en una nueva era de “seguridad bajo chantaje”, en la que Europa carece de un rol determinante. 

¿Es la reapertura del estrecho un paso hacia adelante por la estabilidad mundial o es una prueba más de que la ley internacional ha sido supeditada por el chantaje comercial? Si la respuesta es la última, cabe plantear si estamos ante un nuevo orden en el que el poder político reside en aquellos países con control de los puntos económicos críticos, o chokepoints, del planeta.

Not everything is as easy as it seems

Emma Guillen Fuentes

Emma Guillen Fuentes

Student of the Masters in Political Analysis and Governance in the Open University of Catalonia Specialized in governance and development.

A new aspect is lately coming to the forefront of the European debate, and its not weather we need an European army but rather what will happen when Ukraine will join the European Union and how will affect the European Union(EU). But after seeing some analysis and watching the origines of the conflict the main that came to mind was: what will happen if in the end Ukraine joined the EU, will that affect Russian perspective ? Will it pose a future problem ?

And at first it seemed straightforward, as the issue that Russia may have if Ukraine joined the EU revolved around three main aspects: Food security, energetic security and mineral availability. However, and despite the relevance of this factors, a piece of the puzzle was still missing. At some point, we came back to the theory proposed by Mackinder. The heartland. And although this theory was ment to explain global power dynamics, it has provided an excellent framework to understand the Ukraine- Russia war.


The heartland theory, states as follows: the one who rules the heartland will rule over the World Island. And who controls the World Island will create the conditions for the World Control.(Arancón, 2013)


And even though, the understanding of the theory is key, to fully comprehend the Ukrainian Russian war, it is essential to understand the mindset of the Russians. And as Winston Churchill said in 1939: “(Russia is) a riddle wrapped in a mystery inside an enigma. Perhaps there is a key. That key is Russian national interest.” (International Churchill Society, 2022)


But to understand Russian national interest we need to go a step further and understand not only their geopolitical interest but also their security concerns, those that have influenced their history and foreign policy. Two of the most significant concerns are: the limited availability of warm-water ports and its persistent fear of invasion.


The first challenge, the reliable access to maritime access. If we examine a Russian map of the major strategic ports. One that includes, the ports of: Kaliningrad, St. Petersburg, Novorossiysk and Vladivostok. It becomes clear that several of them face seasonal difficulties during the winter season. And even though nowadays modern icebreakers mitigate the effects, the season leaves Russian actions limited. Furthermore, several of the ports are geographically constrained by the surrounding NATO or European states; limiting not only its rapid maritime response, but also its access to key sea routes(Marinero, 2023).
Thats why for all the above reasons, one of the main priorities for any Russian leader has been providing a reliable warm-water port.


The second challenge and major concern has been the vulnerability of the border with Europe. Although Russia is geographically vast, and is much protected by natural barriers. The western border is noticeably different. As it corresponds to the region known as the European Plain. The European plain stretches from Western Europe through Poland and Belarus into Russia, with very few natural defensive barriers.
Historically, the European Plain has served as the main route for invasions into Russian territory . In the recent history the most memorable ones are Napoleon’s invasion in 1812 and Nazi Germany’s invasion in 1941. The past experiences have contributing to a culture in which buffer zones and territorial distance are essential components for the nations survival.
With this historical understanding, countries like Poland and Belarus have been seen in Russian strategic thinking as important buffer territories. Making the different influences in this countries a Russian security issue.


Now shifting perspectives, the importance of Ukraine for the European Union becomes extremely clear, as it could strengthen key strategic sectors. As Ukraine is the second largest exporter of grain, and agricultural products globally. It will provide the union with a greater food security. In addition Ukraine posses substantial natural gas reserves, one of the largest in Europe, as well as a great potential for renewable energy development, amongst we can find Hydrogen (Energy Security – Ukraine Energy Profile – Analysis, s. f.).


Yet, beyond the economic and energy considerations Ukraine has a greater geopolitical dimension. As it occupies a critical position in the heartland theory. Through the lenses of Mackinder Ukraine can be understood as a strategic getaway between Europe and the territories of Eurasia.
If the door to the heartland were to become an active member of the European Union, it will change and impact the geopolitical landscape of the region in a rather significant way.


As for the Russians will mean the lose of its autonomy and strategic depth but its whole influence over the buffer states, breaking all sense of security, as their potential enemies will have access to their territories through the North European plain.
While at the same time, encouraging other former countries of the USSR who are now seen as buffer states to follow in their footsteps to get closer to the European Institutions. Leaving russia not only without certain type of allies but most importantly without protection from its enemies and without influence over the region that has most of the essential natural resources of Europe.


In this sense the conflict between Ukraine and Russia cannot be understood solely through economical and political factors. As it is one that brings to light deeper geopolitical dynamics rooted in geography, historical memory, and strategic perceptions of security and influence across the Eurasian continent. And its necessary to consider it as adding a member to the European Union may include risk that at the moment the EU can not face.

 

Arancón, F. (2013, diciembre 27). Teoría del Heartland: La conquista del mundo. El Orden Mundial – EOM. https://elordenmundial.com/teoria-heartland-conquista-del-mundo/

International Churchill Society. (2022, abril 3). The Enigma of Russia. International Churchill Society. https://winstonchurchill.org/churchill-bulletin/bulletin-166-apr-2022/the-enigma-of-russia/

Marinero, James.(2023, junio 24). Russia is Challenged by 11 Time Zones with Few Ice-Free Ports. The Dock on the Bay. https://medium.com/the-dock-on-the-bay/russia-is-challenged-by-11-time zones-with-few-ice-free-ports-58db6f242895

Ukrainian grain exports explained. (s. f.). Consilium. Recuperado 11 de abril de 2026, de https:// www.consilium.europa.eu/en/infographics/ukrainian-grain-exports-explained/

De la tecnología a la estrategia: la gobernanza en ciberseguridad, nueva prioridad estratégica de Europa

Álvaro Solás Lara

Álvaro Solás Lara

CEO y Consultor en Ciberseguridad de Miólnir Cybersec

De la seguridad técnica a la gobernanza estratégica

Durante muchos años la ciberseguridad se ha abordado principalmente como un problema técnico. La protección de los sistemas informáticos se asociaba a herramientas concretas como firewalls, antivirus o sistemas de detección de intrusiones. Sin embargo, el crecimiento exponencial de los ciberataques, la digitalización de los procesos empresariales y la dependencia cada vez mayor de las infraestructuras digitales han provocado un cambio de paradigma.

Hoy la ciberseguridad se entiende como una cuestión estratégica y de gobernanza organizativa. No se trata únicamente de proteger sistemas informáticos, sino de establecer estructuras de gestión, políticas y responsabilidades claras que permitan gestionar el riesgo digital de forma integral.

En este contexto, Europa está reforzando su enfoque regulatorio con el objetivo de elevar el nivel de seguridad de las organizaciones públicas y privadas. Dos marcos destacan especialmente en este proceso: el Esquema Nacional de Seguridad (ENS) en España y la Directiva NIS2 a nivel de la Unión Europea.

La gobernanza en ciberseguridad: qué significa realmente

La gobernanza en ciberseguridad hace referencia al conjunto de políticas, procesos, roles y mecanismos de control que permiten a una organización dirigir, supervisar y mejorar su estrategia de seguridad digital.

Este enfoque implica integrar la seguridad dentro de la estructura organizativa y de la toma de decisiones estratégicas. No se trata únicamente de una responsabilidad del departamento de IT, sino de una cuestión que involucra a la dirección, a los responsables de negocio y a toda la organización.

Entre los elementos clave de la gobernanza en ciberseguridad se encuentran:

  • La definición de responsabilidades claras en materia de seguridad.
  • La integración de la ciberseguridad dentro de la estrategia empresarial.
  • La gestión continua de riesgos tecnológicos.
  • La supervisión por parte de la alta dirección.
  • El cumplimiento de normativas y estándares de seguridad.

En otras palabras, la gobernanza transforma la ciberseguridad en un proceso estructurado y alineado con los objetivos de la organización.

Beneficios de una buena gobernanza en ciberseguridad

Las organizaciones que adoptan un modelo sólido de gobernanza en ciberseguridad obtienen beneficios que van mucho más allá del cumplimiento normativo.

En primer lugar, permite mejorar la gestión del riesgo. Un modelo de gobernanza bien definido facilita la identificación, evaluación y mitigación de amenazas digitales de manera estructurada y continua.

En segundo lugar, fortalece la resiliencia frente a ciberataques. Las organizaciones con políticas claras y procesos definidos pueden detectar incidentes con mayor rapidez, responder de forma coordinada y recuperar sus operaciones con menor impacto.

Otro beneficio importante es la confianza de clientes, socios y usuarios. En un entorno digital donde los incidentes de seguridad son cada vez más frecuentes, demostrar un compromiso sólido con la ciberseguridad se convierte en un elemento clave de reputación y credibilidad.

Además, una buena gobernanza facilita el cumplimiento regulatorio, algo especialmente relevante en un contexto donde las exigencias normativas en materia de seguridad están aumentando de forma significativa.

Por último, permite que la ciberseguridad deje de ser percibida únicamente como un coste tecnológico y pase a convertirse en un elemento estratégico para el negocio.

El papel del Esquema Nacional de Seguridad en España

En España, uno de los marcos más relevantes en materia de gobernanza de seguridad es el Esquema Nacional de Seguridad (ENS), aprobado inicialmente en 2010 y actualizado en varias ocasiones para adaptarse a la evolución del entorno digital y de las amenazas.

El ENS establece los principios básicos y los requisitos mínimos de seguridad que deben cumplir las administraciones públicas y las entidades privadas que prestan servicios o gestionan información para el sector público.

Entre sus objetivos principales destacan:

  • Garantizar la protección de la información y los servicios públicos.
  • Establecer medidas organizativas, operativas y técnicas de seguridad.
  • Introducir un modelo de gestión del riesgo basado en diferentes niveles de seguridad.

El ENS no solo define controles técnicos, sino que también impulsa un enfoque de gestión que promueve la responsabilidad organizativa y la mejora continua en materia de seguridad. Gracias a este marco, se ha conseguido estandarizar prácticas de ciberseguridad en gran parte del sector público español.

NIS2: el impulso europeo a la ciberseguridad

A nivel europeo, la Directiva NIS2 representa un paso decisivo hacia un modelo de gobernanza más robusto en materia de ciberseguridad.

Esta normativa amplía el alcance de la anterior Directiva NIS e incluye a un mayor número de sectores considerados esenciales o importantes para el funcionamiento de la economía y la sociedad. Entre ellos se encuentran sectores como la energía, el transporte, la sanidad, las infraestructuras digitales, los servicios financieros o el sector alimentario.

Entre las principales novedades que introduce la NIS2 destacan:

  • La responsabilidad directa de la alta dirección en materia de ciberseguridad.
  • Requisitos más estrictos de gestión del riesgo.
  • Obligaciones claras de notificación de incidentes.
  • Sanciones significativas en caso de incumplimiento.

La NIS2 refleja una idea fundamental: la ciberseguridad ya no es únicamente un asunto técnico, sino un elemento crítico para la resiliencia económica y social de Europa.

Europa refuerza su seguridad digital

El fortalecimiento del ENS en España y la implementación de la Directiva NIS2 son ejemplos de una tendencia más amplia. Europa está apostando por un marco regulatorio más sólido para proteger su ecosistema digital frente a amenazas cada vez más sofisticadas.

Este cambio responde a varios factores, entre ellos el aumento de los ciberataques contra infraestructuras críticas, las tensiones geopolíticas en el ámbito digital y la creciente dependencia de servicios tecnológicos en todos los sectores.

En este nuevo escenario, la ciberseguridad se ha convertido en un asunto de seguridad económica, institucional y social.

El camino hacia una ciberseguridad estratégica

La gobernanza en ciberseguridad se está consolidando como un elemento fundamental para las organizaciones en la era digital. La protección de los sistemas ya no depende únicamente de herramientas tecnológicas, sino de estructuras organizativas, procesos de gestión del riesgo y una implicación real de la dirección.

Marcos como el Esquema Nacional de Seguridad en España y la Directiva NIS2 en Europa demuestran que la ciberseguridad se ha convertido en una prioridad estratégica a nivel institucional.

Para las organizaciones, el desafío ya no es solo cumplir con las nuevas normativas, sino integrar la ciberseguridad como parte esencial de su modelo de gobernanza y de su estrategia de resiliencia digital.

OTAN: respuesta militar si, pero… ¿política?

Guillermo Hergueta Sálomon

Guillermo Hergueta Sálomon

Estudiante del Grado de Relaciones Internacionales en la Universidad Nebrija.
Especialización en seguridad y defensa con énfasis en Unión Europea y Oriente Medio.

Desde el final de la Guerra Fría la OTAN pasó de ser una organización determinante de la seguridad colectiva, a ser un brazo ejecutor. A modo de ejemplo resaltan los bombardeos a Belgrado en la guerra en Bosnia o la intervención en la Libia de Gadafi en 2011.  Bien es cierto, que también se ha desplegado misiones internacionales para contribuir a la estabilidad como por ejemplo “Inherent Resolve – NATO Mission-Irak”.

Sin embargo, el 24 de febrero de 2022, trajo al mundo al pasado, y la OTAN no fue la excepción.  Volvió a Europa una guerra tras treinta años de paz relativa. El intento de invasión de Rusia a Ucrania remató la estabilidad que poco a poco se iba difuminando, empezando por la crisis del 2008, los populismos, las Primaveras Árabes y la anexión de Crimea por parte de Rusia. 

Sin embargo, ante esta inestabilidad creciente, la OTAN empezó a tomar medidas con el incremento del presupuesto en defensa al 2 % del PIB por Estado miembro en la Cumbre de Gales, celebrada en 2014. Sin embargo, ese porcentaje, tras el comienzo de la guerra en Ucrania pasó a ser una cantidad irrisoria y la meta se convirtió en el 5%.  Si para algunos aliados, ya era un sacrificio llegar al 2%, el 5% se convirtió en una odisea. 

También la guerra en la frontera del flanco este europeo de la OTAN devolvió su razón de ser instaurando grupos de combate en los países fronterizos con Rusia. Posteriormente vino el ingreso de Finlandia y Suecia en la Organización del Tratado del Atlántico Norte. 

La determinación y disuasión militar de la OTAN la acompañan, lo que no queda tan claro, es su capacidad política. La OTAN considera a Rusia como su principal amenaza en Europa, pero su tamaño y la posición política y geográfica de sus Estados, provocan fricciones que en estos tiempos aventajan a Rusia políticamente.

 Putin no quiere una guerra contra la OTAN. Su objetivo es Ucrania, pero estas fricciones pueden ser un revulsivo para legitimar a nivel interno la guerra en curso, ya que el supuesto enemigo de Rusia que es la OTAN se debilita y refuerza la narrativa del Kremlin. 

La primera disputa política interna fue el gasto en defensa, posteriormente la política exterior de algunos países de la OTAN, que no ven a Rusia como su principal enemigo. Turquía regañada por Estados Unidos compró a Rusia el sistema de misiles S-400, así como el veto inicial para la adhesión de Finlandia y Suecia por motivos de política interna.

El tercer elemento, es la percepción de la amenaza. Es evidente que, para el sur de Europa, salvo Francia que es una potencia militar en la OTAN, Rusia no es tan peligrosa como puede serlo para los países del Este en caso de guerra. El último elemento que entra en discordia que hace balancear a la OTAN, es la vuelta de Trump a la Casa Blanca. 

La administración Trump, ya ha dejado claro a los aliados europeos, que en caso de no contribuir con un 5% del PIB del gasto en defensa, EE. UU. no va a garantizar la seguridad en Europa como antes. Además de este choque político, la tensión por Groenlandia ha estado a punto de provocar un choque de trenes.

A nivel militar, la OTAN ha sido capaz de responder a la guerra híbrida de Rusia sin escalar. Con los avistamientos y entrada de drones a países del Este, dichos drones han sido derribados a modo de ejemplo de respuesta.

En definitiva, La OTAN es una organización político – militar, pero está fallando en la parte política, es decir, la cohesión interna A pesar de su determinación operativa, una falta de credibilidad política, sumando el rechazo tradicional de algunos sectores de la sociedad, ha generado un caldo de cultivo que erosiona a las sociedades democráticas y alimenta a regímenes y opciones políticas autoritarias.  La fuerza es la garantía, pero la política lo es todo.

22 AÑOS DESPUÉS DEL 11M

José Corrochano Ponte

José Corrochano Ponte

Graduado en Ciencias Políticas y de la Administración (USC) y Máster en Relaciones Internacionales (CEU-San Pablo). Especializado en defensa y seguridad con experiencia en analista de inteligencia en gabinetes de comunicación, como, por ejemplo, el Centro de Análisis y Prospectiva de la Guardia Civil. Es vocal de Comunicación en EuroDefense Joven España.

El 11 de marzo de hace 22 años se produjeron los atentados yihadistas más grandes en territorio europeo: 10 bombas en 4 trenes en diferentes puntos de Madrid y sus alrededores dejaron 193 muertos y 2000 heridos a 3 días de unas elecciones generales que cambiaron el desarrollo de la historia de España.

Estos horribles hechos fueron realizados por la Brigada de Abu Hafs Al Masri, vinculada a Al Qaeda, como así quedó demostrado en una carta dirigida al diario árabe Al Quds al Arabi, editado en Londres. El motivo de atentar contra nuestro país se debió principalmente a dos factores clave: en el plano general, al ansia que tenían los miembros de esta organización terrorista, de demostrar que, a pesar de la invasión de EEUU a Afganistán tras el 11S, tenía capacidad suficiente para seguir perpetrando atentados en Occidente; y en un ámbito más específico, a la venganza de Amer Azizi, por el desmantelamiento de su célula y la gran labor contraterrorista de las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado.

Las consecuencias del 11M en materia de seguridad nacional fueron numerosas, contribuyó a que España tenga una de las políticas antiterroristas más desarrolladas de todo el mundo, y la consolidación de sistemas de análisis y detección, como el Nivel de Alerta Antiterrorista (NAA), que desde 2025, se mantiene en nivel de alerta 4.

Esta catástrofe provocó una gran reacción de la Administración Pública: la elaboración de nuevas estrategias y planes para luchar contra esta lacra. La más destacada es el Plan de Prevención y Protección Antiterrorista de 2005 (y que ha sufrido actualizaciones en los años 2009 y 2015). 

Esta nueva hoja de ruta de España se fundamenta en 4 pilares (prevenir, proteger, perseguir y preparación de la respuesta) para reducir al máximo las posibilidades de que se produzcan actuaciones terroristas y mitigar al máximo sus efectos

 

Las medidas del Plan estarán principalmente dirigidas a la protección de los siguientes objetivos:

  • Infraestructuras críticas; todo tipo de instalaciones, redes y sistemas sobre los que descansa la prestación de servicios (públicos y privados). 
  • Centros y organismos públicos u oficiales, así como otras entidades especialmente sensibles y de especial interés para la Seguridad Nacional.
  • La población española, sus bienes, derechos, convivencia social y aquello que perturbe el orden público.
Nivel de Alerta Antiterrorista (NAA). Ministerio del Interior.

Dentro de este plan, también destaca como uno de los indicadores principales el Nivel de Alerta Antiterrorista o NAA, dividido en 5 niveles, de menor a mayor riesgo (de que se produzca alguna actuación que siembre el pánico en nuestro país) en el que a cada uno de ellos se le dota de diversas actuaciones específicas adaptadas a su ámbito.

El organismo encargado de decretar su activación es el Ministerio del interior, a través de la Secretaría de Estado de Seguridad, apoyándose en las conclusiones de los informes de los expertos en la lucha antiterrorista, de las propias Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado y de organismos internacionales.

 

España ha sido castigada por el terrorismo a gran escala 3 veces en su historia más reciente, pero fue en 2004 cuando comenzó a tomar conciencia de la importancia de la necesidad de estar alerta y preparada para cualquier tipo de incidente que pudiera surgir, consiguiendo que sus FCSE sean (también gracias a la preparación de años de lucha contra la banda terrorista ETA) una de las más preparadas del mundo en esta materia, aunque todavía queda margen de mejor como señala nuestra posición (61) en el ranking del Índice Global contra el Terrorismo 2025.

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