Archivo: mayo 30, 2026

Eurostack: Europe´s Battle Against US Technological Dependence

María del Mar Buendía Gómez

María del Mar Buendía Gómez

Estudiante de Derecho y Ciencias Políticas en la Universidad de Granada

1. The new geopolitical threat: digital security and defence. 

Imagine a world where only one country possesses all the necessary material to manufacture every essential product. This is exactly our reality. The data-driven era is reshaping the whole structure of the world as we know it. A century ago, the country that had access to raw materials or cheap labour was the one with sovereignty over the global economy. Right now, power resides in the availability and rights over the analysis of big data. From the building of infrastructures, military operations, commerce or even social media; all of these functions depend 90% on data managed solely by US tech giants such as Google, Amazon, Microsoft or Meta. 

Cloud Storage is not ethereal, it comes from physical serves located in the United States. This means that suppliers like Amazon Web Services (AWS), Microsoft Azure and Google Cloud; control 70% to 80% of Europe’s commerce and main information. This is not only a threat to global commerce, but also a direct menace to security and defence. The level of control the US has over the fate of Europe is highly concerning, in addition to the significant influence the internal legislative changes can have over all Europe. This legal threat was exemplified by the US CLOUD Act (Clarifying Lawful Overseas Use of Data Act). As a US federal law with extraterritorial reach, it affected every state in the world, giving permission to the US government to compel US technology companies (the ones who have access to all of our data) to give all the stored data regardless of which state it comes from. 

This kind of intrusion is so serious that if it was physical, it would be considered an unacceptable violation to national sovereignty and international law. Our digital realm leaves European businesses, citizens and institutions defenseless against the “hijacking of jurisdiction”, where the US government can access sovereign data at any moment.

2. The European Initiative is no longer a suggestion. 

The EU Commission is addressing this, aiming to give enterprises and public European authorities access to internal independent infrastructures. Initially just a suggestion, the initiative soon turned into an obligation. It does not imply European isolation, nor a diminution of international cooperation; but acquiring a capacity to decide, operate and evolve in digital infrastructures without depending on external legislative changes or US commercial interests.  

In 2026 the Commission will propose The Cloud and AI Development Act, which aims to triple the capacity of EU data centres in the next five to seven years. Avoiding falling behind in AI development, the organisation has invested 200 billion Euros in “InvestAI”, trying to

enhance Europe’s supercomputer capabilities. However, these individual initiatives need a global strategy that aims to achieve true digital sovereignty: The Eurostack.

3. Eurostack: Three layers to Digital Independence.

Image generated by Gemini AI (2026) based on architectural data from Infodefensa and Cosmos Factory. 

This is the shared strategic vision to achieve complete digital independence in Europe, divided in three layers. 

First, the Hardware, the physical aspect of the digital realm. PC components, microchips, and big infrastructures, currently located in the USA and China. Regarding this level, Europe is developing sovereign satellite infrastructures, such as the EU GOVSATCOM and IRIS2 programs. 

Second, the cloud system. These include sovereign operating systems, secure data spaces, and European digital identity wallets like eIDAS. Nowadays, this data is 80% owned by the USA, but Eurostack aims to transition it to 100% European control. 

The third base is Artificial Intelligence, overwhelmingly dominated by US giants. In this layer, Eurostack focuses on two shifts: creating AI engines trained specifically on European languages, cultures, and data; and making public investment in AI but with strict conditions regarding principles of openness, public interests and transparency.

4. Digital Autonomy: An Urgent Objective.

Europe´s digital autonomy is not a luxury, but a necessity. If the EU fails to achieve Eurostack’s goals, extraterritorial legislative and geopolitical shifts may put our digital

security at risk, creating an even more pronounced dependence on external interests. As the 2026 Cloud and AI Development Act and Eurostack initiative continue moving forward, Europe is finally turning its efforts from resisting external changes (such as the extraterritorial reach of the US CLOUD Act) to building 100% European Hardware, Cloud and AI tools. 

Bibliography 

  • Oliver Llorente, P. (2025, April 24). El reto de la soberanía tecnológica: hacia un ecosistema digital europeo propio. Real Instituto Elcano.
  • Romero, G. (2025, March 3). Soberanía digital de la UE: ¿cómo reducir la dependencia tecnológica? Campus ETIC.
  • Sotillos, L. (2026, January 26). ¿Qué es el Eurostack? Soberanía digital europea para reducir su dependencia de EE. UU. Novatierra
  • Bria, F., Ryan, J., Bloemen, S., Pfeffer, M., Saari, L., Ferrari, F., van Dijck, J., van den Bosch, A., & Pesole, A. (2024, December). Time to build a European digital ecosystem: Recommendations for the EU’s digital policy. Foundation for European Progressive Studies (FEPS) & Friedrich-Ebert-Stiftung (FES)

Mythos de Anthropic: la IA que alerta a la ciberseguridad y sacude el mercado

Álvaro Solás Lara

Álvaro Solás Lara

CEO y Consultor en Ciberseguridad de Miólnir Cybersec

Anthropic ha situado la inteligencia artificial en el centro del debate tecnológico con Mythos, su modelo más avanzado hasta ahora. Presentado como una herramienta especialmente potente para tareas de razonamiento, programación y análisis de sistemas, Mythos ha despertado interés no solo por su capacidad técnica, sino por el impacto que podría tener en ciberseguridad y en el mercado global de software de defensa digital. Su despliegue ha sido limitado precisamente por el riesgo de uso indebido, una señal de que la empresa considera que su potencial va mucho más allá de un modelo convencional.

La gran preocupación no es únicamente que Mythos sea inteligente, sino que sea capaz de detectar vulnerabilidades con una eficacia inusual. Según diversas coberturas, Anthropic ha descrito al modelo como capaz de identificar fallos de alta gravedad en sistemas operativos y navegadores principales, así como de analizar código a gran escala en busca de errores difíciles de encontrar. En pruebas internas, incluso se habría utilizado para localizar vulnerabilidades ocultas durante años.

Un salto en capacidades

El interés técnico en Mythos se explica porque combina habilidades que antes dependían de distintos perfiles humanos: revisión de código, análisis de vulnerabilidades, detección de patrones sospechosos y generación de hipótesis sobre posibles vectores de ataque. Eso lo convierte en una herramienta valiosa para equipos de seguridad ofensiva y defensiva, especialmente en auditorías, revisiones de software y simulaciones de ataque controlado.

Pero esa misma fortaleza es la que ha encendido las alarmas. Si una IA puede encontrar fallos en sistemas complejos más rápido que un equipo humano, también puede facilitar la vida a actores maliciosos. La diferencia entre una herramienta de defensa y una herramienta de ataque se vuelve mucho más delgada cuando la velocidad y la escala aumentan. Ese es el núcleo del debate que ha rodeado a Mythos desde que se conocieron sus capacidades.

Riesgos para la seguridad

En el plano de la ciberseguridad, Mythos plantea una doble lectura. Por un lado, puede ayudar a reforzar sistemas, encontrar errores antes de que sean explotados y acelerar el trabajo de los analistas. Por otro, puede reducir la barrera de entrada para ataques más sofisticados, automatizar la búsqueda de vulnerabilidades y aumentar la presión sobre empresas, bancos y administraciones públicas.

La inquietud no es teórica. Distintas informaciones apuntan a que Anthropic decidió limitar su acceso por temor a un uso ofensivo, y que el modelo forma parte de una estrategia de despliegue controlado para reducir riesgos. Esa cautela refuerza la idea de que la industria ya no trata estos sistemas solo como herramientas productivas, sino como posibles activos de alto riesgo.

Efecto en los mercados

El lanzamiento y la difusión de las capacidades de Mythos tuvieron un efecto inmediato en bolsa. Según CNBC, las acciones de varias empresas ligadas a ciberseguridad sufrieron descensos tras conocerse las informaciones sobre el modelo, incluyendo compañías como CrowdStrike, Palo Alto Networks, Zscaler y otros nombres muy expuestos al negocio de protección digital. También se registraron caídas en el ETF iShares Cybersecurity.

Ese movimiento del mercado refleja una preocupación clara: si la IA puede asumir parte del trabajo de detección y análisis, algunas soluciones tradicionales podrían perder valor relativo. Al mismo tiempo, el sector podría beneficiarse de una nueva ola de inversión en herramientas defensivas basadas en IA, lo que abre una oportunidad para las empresas que sepan adaptarse rápido. En otras palabras, Mythos no solo ha generado miedo; también ha acelerado una competencia por redefinir qué significa proteger sistemas en la era de la IA.

Qué cambia a futuro

Mythos simboliza un cambio de etapa. Ya no se trata solo de modelos que redactan textos o generan código, sino de sistemas capaces de intervenir en áreas críticas de infraestructura digital. Eso obliga a revisar estrategias de seguridad, procesos de auditoría y criterios de regulación. La ciberseguridad del futuro probablemente estará más automatizada, más dependiente de IA y también más expuesta a fallos de escala si esas herramientas caen en manos equivocadas.

En ese contexto, Mythos funciona como una advertencia y como una señal de oportunidad. Advertencia, porque muestra hasta qué punto la IA puede amplificar riesgos existentes. Oportunidad, porque obliga a empresas y gobiernos a modernizarse más rápido. El verdadero impacto del modelo quizá no esté solo en lo que puede hacer hoy, sino en la carrera tecnológica que ha desencadenado en todo el sector.

Bibliografía

Guerra híbrida en Sahel: el caso de Mali

Rebeca Radío

Rebeca Radío

Ingeniera en Ciberseguridad, Analista de Inteligencia y doctoranda en Terrorismo en el Ciberespacio

Mali se ha convertido silenciosamente en uno de los escenarios de seguridad más complejos y relevantes del sistema internacional contemporáneo. Mientras la atención global permanece centrada en conflictos como Ucrania u Oriente Medio, el Sahel atraviesa un proceso de deterioro progresivo caracterizado por la convergencia de insurgencia yihadista, separatismo armado, competencia geopolítica y debilitamiento estatal. En este sentido, la situación maliense trasciende el ámbito regional africano y refleja transformaciones profundas en la naturaleza de los conflictos contemporáneos, especialmente en relación con las amenazas híbridas en un entorno cada vez más interconectado (RLI, 2026).

Desde 2012, Mali ha experimentado una crisis multidimensional marcada por la fragilidad institucional. Esta dinámica se intensificó tras los golpes de Estado de 2020 y 2021, que consolidaron un régimen militar bajo el liderazgo de Assimi Goïta.
Así, la llegada de la junta militar al poder supuso una ruptura significativa con los socios occidentales tradicionales, especialmente con Francia —cuya operación Barkhane había sido el principal instrumento de lucha antiterrorista en la región— y con Naciones Unidas, cuya misión MINUSMA se retiró en 2023 tras una década de despliegue (U.S. Department of State, 2025).

En este sentido, uno de los desarrollos más relevantes en la evolución reciente del conflicto es la creciente táctica entre grupos separatistas tuareg y organizaciones yihadistas vinculadas a Al Qaeda. El 25 de abril de 2026 se produjo una ofensiva coordinada sin precedentes, con ataques simultáneos en ciudades estratégicas como Bamako, Gao, Kidal y Mopti, evidenciando la capacidad operativa avanzada de estos actores.
Durante esta ofensiva, el asesinato del ministro de Defensa Sadio Camara cerca de Kati —una base militar clave en las proximidades de la capital— puso de manifiesto la vulnerabilidad de las instituciones estatales incluso en su núcleo de poder (STIMSON, 2026).

Tradicionalmente, los grupos tuareg y las organizaciones yihadistas perseguían objetivos divergentes. Mientras los primeros defendían la autonomía o independencia del territorio del Azawad —región del norte de Mali con una identidad étnica y política diferenciada—, los segundos aspiraban a la instauración de estructuras islamistas basadas en una interpretación radical de la sharía.
Sin embargo, el deterioro de la seguridad y la presión ejercida por las fuerzas malienses y sus aliados han favorecido una convergencia pragmática de intereses entre ambos actores (Infobae, 2026).

En este marco, los grupos tuareg aportan conocimiento del terreno, redes tribales y movilidad en entornos desérticos, mientras que las organizaciones yihadistas contribuyen con experiencia militar, financiación y estructuras insurgentes consolidadas. Esta combinación refleja, por tanto, una transformación estratégica del conflicto, caracterizada por la hibridación de actores y objetivos.

Asimismo, dentro del ecosistema insurgente, Jama’at Nusrat al-Islam wal-Muslimin (JNIM), afiliado a Al Qaeda, se ha consolidado como el principal actor en el Sahel occidental. A diferencia de otros grupos centrados en atentados de alto impacto, JNIM ha desarrollado una estrategia más compleja que combina violencia, gobernanza local y construcción de legitimidad social (Sempijia & Ndiaye, 2026).

Sin embargo, limitar el análisis del conflicto maliense únicamente al plano físico resulta insuficiente. Uno de los aspectos más relevantes de la evolución de las insurgencias contemporáneas es la creciente importancia del ciberespacio como multiplicadores estratégicos de poder. Organizaciones como JNIM utilizan plataformas digitales y aplicaciones de mensajería para coordinar células, difundir propaganda, reforzar procesos de radicalización y controlar la narrativa del conflicto. A través de redes sociales y canales digitales, estos grupos no solo buscan intimidar o reclutar, sino también presentarse como actores legítimos frente a un Estado, en este caso el gobierno de Mali, percibido como incapaz de garantizar seguridad y estabilidad.

En este sentido, el ciberespacio permite que insurgencias territorialmente dispersas operen como redes interconectadas, reduciendo las limitaciones geográficas propias de una región tan extensa y difícil de controlar como el Sahel. Por ende, el entorno digital se convierte en un dominio de apoyo a la insurgencia, facilitando la difusión de información, la coordinación transfronteriza y la expansión de narrativas extremistas.

Paralelamente, la dimensión informativa también desempeña un papel relevante en la competición geopolítica existente en Mali. La presencia rusa no se limita únicamente al ámbito militar, sino que también incorpora campañas de influencia y narrativas antioccidentales difundidas a través de redes sociales y ecosistemas digitales africanos, evidenciando cómo la guerra híbrida contemporánea integra operaciones de información, propaganda y manipulación narrativa junto a la actuación militar sobre el terreno.

Además, la fragilidad institucional de Mali también se traduce en una limitada capacidad de ciber resiliencia. Las debilidades estructurales del país en telecomunicaciones, infraestructuras tecnológicas y capacidades de ciberdefensa aumentan la vulnerabilidad del Estado frente a amenazas híbridas y operaciones de influencia externas. En consecuencia, la crisis maliense no solo pone de manifiesto un problema de seguridad regional, sino también los desafíos que enfrentan los Estados frágiles en el ámbito digital y tecnológico.

En definitiva, Mali se ha convertido en un laboratorio de transformación de la insurgencia moderna y de la guerra híbrida contemporánea. La convergencia entre separatismo tuareg y yihadismo, el debilitamiento institucional, la competición geopolítica y el creciente uso del entorno digital como herramienta de propaganda, coordinación e influencia muestran cómo los conflictos actuales ya no se desarrollan exclusivamente sobre el terreno físico, sino también en el dominio informacional y cognitivo.

Mali representa, por lo tanto, un ejemplo especialmente relevante de cómo actores estatales y no estatales utilizan simultáneamente herramientas militares, informativas y digitales para ampliar su capacidad de influencia y debilitar la legitimidad estatal.

REFERENCIAS

ASA – African Security Analisys. 2025. Security Situation in Mali. Security Situation in Mali | African Security Analysis

RLI – Robert Lansing Institute. 2026. Mali at the Breaking Point: Insurgency Resurgence, Russian Intervention, and the Limits of the Africa Corps. Mali at the Breaking Point: Insurgency Resurgence, Russian Intervention, and the Limits of the Africa Corps – Robert Lansing Institute

STIMSON. 2026. Mali Attacks: Aggravating the Sahel Security Crisis. Mali at the Breaking Point: Insurgency Resurgence, Russian Intervention, and the Limits of the Africa Corps – Robert Lansing Institute

DW. 2025. Grupo ruso Wagner anuncia su retirada de Mali. Grupo ruso Wagner anuncia su retirada de Mali

U.S. Depertment of State. 2025. 2025 Mali Investment Climate Statement. 2025 Mali Investment Climate Statement

Infobae. 2026. Rusia sufre en Mali su peor revés militar en África y queda contra las cuerdas en el Sahel: “Es una humillación”. Rusia sufre en Mali su peor revés militar en África y queda contra las cuerdas en el Sahel: “Es una humillación” – Infobae

Sempijja, N & Ndiaye Mouhammed. 2026. Mali’s armed groups fill a government vacuum – addressing this is key to ending the Violence. Mali’s armed groups fill a government vacuum – addressing this is key to ending the violence

en construcción

áREA DE SOCIOS

Estamos diseñando y optimizando la web interna. Si quieres colaborar en su creación, contacta con el vocal de Digitalización.