Archivo: febrero 25, 2026

Geolocalización por IA: Navegación y precisión métrica en entornos de señal denegada

Saul Martin

Saul Martin

Desarrollador IA

La convergencia entre la visión artificial y la inteligencia geoespacial (GEOINT) ha inaugurado una era donde el terreno es totalmente legible para las máquinas. El uso de algoritmos avanzados, como los implementados por la española Geoinfer o la estadounidense GeoSpy, permite hoy una geolocalización de precisión métrica que prescinde de los sistemas tradicionales de posicionamiento por satélite.

En los conflictos contemporáneos, el espectro electromagnético se ha convertido en un campo de batalla primario. El uso intensivo de sistemas de interferencia de señal (jamming) hace que la dependencia exclusiva del GPS/GNSS sea un riesgo operativo inasumible. Ante esta vulnerabilidad, la Inteligencia Artificial ofrece una alternativa robusta basada en la navegación por visión (Vision-Based Navigation). Esta tecnología permite que un activo identifique su ubicación exacta analizando los elementos visuales del entorno y comparándolos con bases de datos globales de alta resolución.

El proceso técnico no se apoya en metadatos, a menudo inexistentes o manipulados, sino en el análisis de rasgos geoespaciales inmutables: orografía, tipología de infraestructuras, vegetación y patrones de urbanismo. La capacidad de procesamiento actual permite un refinamiento iterativo de la imagen que reduce el margen de error desde una región biogeográfica hasta una coordenada de escasos metros de radio. Esta precisión es crítica para la operatividad de sistemas autónomos y drones en escenarios donde la señal satelital ha sido neutralizada.

Ejemplo de análisis en Geoinfer.com (acceso público limitado) donde se observa la triangulación de una ubicación con precisión de metros a partir de una captura visual.

La integración de estas capacidades en el flujo de trabajo de inteligencia permite una verificación forense inmediata. Mientras que los métodos tradicionales de OSINT requerían horas de triangulación manual por parte de analistas, los modelos de aprendizaje profundo automatizan esta tarea, convirtiendo cualquier fragmento visual en inteligencia geoespacial accionable. En definitiva, el desarrollo de esta tecnología propia, especialmente en el ámbito nacional, es un pilar fundamental para garantizar la autonomía estratégica y la toma de decisiones en entornos de alta hostilidad.

La transparencia radical que impone la IA en el campo de batalla redefine el concepto de seguridad. La capacidad de geolocalizar con precisión métrica bajo cualquier circunstancia no es solo una ventaja táctica, sino una necesidad imperativa para la defensa moderna en un mundo digitalmente disputado.

ASML: Una joya europea atrapada en una cruzada geopolítica

 José Ernesto Peguero Sosa

José Ernesto Peguero Sosa

El monopolio de la litografía ultravioleta extrema (EUV) ha convertido a la firma neerlandesa en el eje de la disputa entre Washington y Pekín, obligando a Europa a redefinir su soberanía tecnológica .

ASML, se ha consolidado como el activo estratégico más valioso de Europa. Su monopolio sobre las máquinas EUV la convierte en un cuello de botella irreemplazable para la fabricación de chips avanzados, situándose en el epicentro de la guerra comercial entre Estados Unidos y China. Aunque vital para la “soberanía tecnológica” de la UE, la compañía navega tensiones geopolíticas crecientes, equilibrando las restricciones de exportación impuestas por Washington con la necesidad de mantener su liderazgo e innovación global. 

¿Qué es ASML? 

ASML es la empresa líder en la fabricación de los equipos de fotolitografía avanzada, tecnología clave en el proceso de fabricación de microchips. Ubicada en Países Bajos, la compañía se fundó en 1984 como una joint venture entre Philips y ASM International (Hijink, 2024). 

La importancia de ASML en el panorama tecnológico es crítica, pues posee el monopolio de facto en la fabricación de los sistemas de litografía ultravioleta extrema (EUV por sus siglas en inglés). Estas máquinas, tan complejas como costosas, son las únicas capaces de fabricar chips inferiores a 7 nanómetros, claves para el desarrollo de la inteligencia artificial (IA) y los sistemas avanzados de defensa (Miller, 2022). Así, la cadena de suministro global de los chips reposa en la tecnología de ASML y empresas como TSMC o Nvidia dependen del gigante holandés para su actividad. 

Para la Unión Europea (UE, a partir de ahora), ASML representa la “joya de la corona” y el pilar estratégico en la persecución de la “soberanía tecnológica”. Además, juega un papel geopolítico vital en el conflicto comercial de Estados Unidos y China, donde los semiconductores han sido objeto de sanciones y ASML ha estado en la mira de ambas partes. 

Entre la espada y la pared

Debido a su situación monopolística, la tecnología de ASML es codiciada en toda la industria semiconductora, pero a su vez, se convierte en un “cuello de botella” crítico al ser la única proveedora. Esta situación ha sido aprovechada por los Estados Unidos para contener el avance tecnológico de China. En el marco de la guerra comercial, la Administración Biden aprovechó la dependencia de Pekín en la importación de semiconductores, utilizando a ASML como principal baza. Debido a que sus equipos integran componentes estadounidenses, EEUU ha presionado con éxito al gobierno neerlandés para el bloqueo de las exportaciones de las máquinas EUV y DUV (deep ultraviolet) hacia China (Hijink, 2024). 

Estas sanciones han tenido grandes repercusiones económicas en ASML dado que el mercado chino ha representado un 36% de las ventas de la compañía en el último trimestre de 2025 (Quingrui, 2026). Sin embargo, Christophe Fouquet, CEO de ASML, ha advertido que estas políticas de contención motivan a China a fabricar sus propios equipos de litografía. Así, dejó caer que «a quienes intentes detener, trabajaran más duro para alcanzar el éxitos». «No importa cuántos obstáculos les pongas», afirmó el director francés. 

Estas palabras atienden al plan “Made in China 2025”, por el cual el gobierno chino subvenciona a sus industrias locales a fin de conseguir su autosuficiencia en sectores tecnológicos claves (Miller, 2022). De la misma forma, en ASML señalaron la hipocresía de Estados Unidos de prohibir vender sus máquinas más avanzadas en China, mientras éste permitía que sus empresas proveyeran equipos DUV a fabricantes chinos (Hijink, 2024). 

ASML y la Unión Europea: una relación complicada 

En cuanto a su relación con la Unión Europea, a pesar que desde Bruselas han reiterado la importancia estratégica de ASML, desde Veldhoven no ocultan su descontento con la Unión. Durante las negociaciones por las restricciones de exportación, Peter Wennik, ex-CEO de la compañía intentó, sin éxito, que las conversaciones trilaterales entre Países Bajos, EEUU y Japón se elevarán a nivel de la UE. A pesar de los intentos de coordinación de Francia, los Estados Miembro dieron la espalda a ASML dejándola sola ante EEUU (Hijink, 2024). 

Además, Wennik criticó severamente la falta de visión y liderazgo del gobierno neerlandés. Sobre todo, la gestión del ya ex-presidente de los Países Bajos, Mark Rutte, quien priorizó la seguridad nacional y las alianzas políticas antes que los intereses económicos de una empresa (Hijink, 2024) Esta justificación venía de las advertencias ante los casos de espionaje industrial y el robo de propiedad intelectual en China.

Desde ASML argumentaban la poca comprensión de los políticos ante la complejidad de la cadena de suministro de los chips y la falta de consideración de su importancia estratégica . Asimismo, alejándose de debates políticos han recalcado que la tecnología es un bien no político y ellos una empresa neutral que está en busca de un desarrollo tecnológico común (Hijink, 2024).  

Soberanía digital, pero no a cualquier coste 

A pesar de toda la incertidumbre comercial que ha sufrido ASML debido a las restricciones de Washington y a los aranceles de Trump, en Veldhoven alcanzaron los 9.600 millones de euros en beneficio en 2025 . El auge de la inteligencia artificial generativa ha promovido que empresas como Nvidia necesiten crear chips cada vez más potentes que a su vez necesitan de ASML para la impresión de sus complejos circuitos (Infobae, 2026). Además, las nuevas máquinas High NA EUV ya han sido adquiridas por muchas de las principales foundries como Intel o Samsung. 

Por tanto, a pesar de las diferencias, ASML sigue siendo un activo muy valioso para la UE en su objetivo de establecer una soberanía tecnológica que pueda reducir la dependencia estadounidense. 

Aunque, esta no es absoluta, sino que Fouquet ha advertido de que la soberanía total es imposible y la UE ha de ser realista en sus aspiraciones. «Todos deben ser realistas sobre lo que se necesita y cuánto tiempo puede llevar», dijo en una entrevista, (Haeck, 2025) atendiendo a la gestión de las interdependencias y la necesidad de importar aquellos bienes más eficientes en cadenas de suministro 

Por otro lado, varios ejecutivos de ASML han cuestionado el ambiente regulatorio de la Unión. Roger Dassen, director financiero de la compañía, criticó a Bruselas por la dificultad que existe para el desarrollo de la IA en el continente (Haeck, 2025). Fouquet, por su parte, señaló que la UE ha de relajar sus medidas si quiere un ambiente emprendedor próspero. Estas críticas se han producido tras la firma de una carta por parte de 46 empresa tecnológicas, con el fin de pausar dos años la implementación de la AI Act, lac cual estimula la sobrerregulación (Haeck, 2026) 

A pesar de estos desencuentros, ASML y la Unión Europea aún coinciden que reducir la dependencia de las big tech estadounidenses debe ser una prioridad. Uno de los movimientos más importantes para ello, fue la inversión de 1300 millones de euros de ASML sobre

Mistral. Desde Veldhoven este acuerdo supone una oportunidad de brindar mejores herramientas y soluciones a sus clientes, enfocándose además en la IA para el ámbito industrial (Haeck, 2025) 

La UE por su parte ha llevado a cabo varias políticas que buscan desarrollar la industria semiconductora en Europa. En 2023 presentaron la EU Chips Act, con la que la UE se ha comprometido a movilizar más 43.000 millones de euros en inversiones públicas y privadas en la industria. Por otra parte, también ha promovido los “Proyectos Importantes de Interés Común Europeo” (IPCEI, por sus siglas en inglés) que busca promover proyectos de cooperación en microelectrónica entre Francia, Alemania, Italia y el Reino Unido (Johnston y Huggins, 2023) 

En última instancia, tras la múltiples críticas por la sobrerregulación la Comisión Europea ha comenzado a presentar “paquetes de simplificación digital” que buscan reducir la burocracia y facilitar el crecimiento de las empresas. Sin embargo, para Fouquet éstas aún no son suficientes (Haek, 2026) 

En conclusión, ASML ha emergido como una de las empresas más estratégicas de los últimos años. Tal es su importancia que se ha visto envuelta en la cruzada comercial entre China y Estados Unidos, no saliendo muy bien parada. Desde la Unión Europea, a pesar de que reiteran su valor para la soberanía digital, su implicación con ASML no ha estado clara. Por este respecto, si Bruselas quiere reducir su dependencia tecnológica, debe mirar por su jardín y no preocuparse por los vecinos. Así, reducir la sobrerregulación y crear un ecosistema atractivo para la inversión y creación de empresas tecnológicas que complementen la labor de ASML son tareas que la Unión ha de afrontar. 

Por: José Ernesto Peguero Sosa, miembro del departamento de Academia de Eurodefense Joven España. 

Fuentes 

Qingrui, C. (2026). ASML’s mainland market share hits 36% amid export restrictions, experts stress promoting cooperation, self-reliance advances in tandem. Global Times.

https://www.globaltimes.cn/page/202601/1354370.shtml#:~:text=While%20the%20company %20has%20never%20been%20able,in%20the%20semiconductor%20sector%2C%20accordi ng%20to%20Bloomberg.

Haeck, P. (2026). Europe should be ‘realistic’ about tech sovereignty, says top chips exec. POLITICO. 

https://www.politico.eu/article/europe-realistic-technological-sovereignty-asml-ceo-christoph e-fouquet/ 

Haeck, P. (2025). Dutch chips star exec slams EU for overregulating AI. POLITICO.

https://www.politico.eu/article/dutch-chips-giant-asml-executive-roger-dassen-slams-eu-ai-ov erregulation/ 

Haeck, P. (2025). ASML-Mistral is Europe’s dream tech tie-up. Can it deliver? POLITICO. https://www.politico.eu/article/asml-tech-mistral-open-ai-france-calara-chappaz-digital-affair s/ 

Hijink, M. (2024). Focus: The ASML Way. Inside the power struggle over the most complex machine on earth. Balans 

Infobae (2026). ASML logra un resultado récord en 2025 gracias a la demanda de la IA.

https://www.infobae.com/america/agencias/2026/01/28/asml-logra-un-resultado-record-en-20 25-gracias-a-la-demanda-de-la-ia/ 

Miller, C. (2022). The Chip War. The Fight for the World’s Most Critical Technology. Simon & Schuster. 

Johnston, A. y Huggins, R. (2023): Europe’s semiconductor industry at a crossroads: Industrial policy and regional clusters. European Urban and Regional Studies, 30(3), 207-213.

https://journals.sagepub.com/doi/epub/10.1177/09697764231165199https://journals.sagepub.com/doi/epub/10.1177/09697764231165199

La pugna por Groenlandia entre bambalinas

Guillermo Hergueta Sálomon

Guillermo Hergueta Sálomon

Estudiante del Grado de Relaciones Internacionales en la Universidad Nebrija.
Especialización en seguridad y defensa con énfasis en Unión Europea y Oriente Medio.

Groenlandia no es el objetivo, sino la moneda de cambio de las principales potencias (EE. UU., China y Rusia) y en donde la cohesión de la OTAN se ha puesto a examen con un aprobado justo.

 El presidente de Estados Unidos desde que llegó a la presidencia en su segundo mandato dijo que quería Groenlandia por motivos de seguridad nacional. Al principio parecía retórica, o se ha decidido dejar pasar el tiempo para ver como evolucionaba ese discurso hasta que evolucionó mostrando una voluntad real de Donald Trump a finales de 2025.

 Fue entonces cuando los líderes europeos se echaron las manos a la cabeza. También es cierto que Dinamarca y Estados Unidos tuvieron reuniones de trabajo para mitigar la pugna por Groenlandia 

La primera opción que había puesto la Casa Blanca sobre la mesa fue comprar Groenlandia. Ante la negativa tanto de Dinamarca (aliado tradicional de EE. UU.) como de Groenlandia, Trump dijo que conseguiría ese ansiado territorio de “una manera u otra” (se interpretó una amenaza militar).

 Después de aquellas palabras vino la disuasión europea o al menos el intento cunado Alemania, Francia y Reino Unido enviaron unidades a Groenlandia para intentar disuadir al gobernante más poderoso del mundo, que respondió con una amenaza arancelaria (otra vez).

Ante una tensión interna en la OTAN, Mark Rutte, secretario general de la misma, se reunió con Trump para abordar la cuestión de Groenlandia. Desde la guerra en Ucrania y con la reciente vuelta de Trump a la Casa Blanca, la OTAN está pasando por una crisis política. Por ello, lo último que necesita es una guerra interna (literalmente).

La presencia de tropas europeas frente a Trump en el Ártico, las conversaciones entre Rutte y Trump y las reuniones técnicas bilaterales en los ya mencionados grupos de trabajo, fueron un cúmulo de factores que influyeron en la desescalada de las tensiones. En el Foro de Davos, Donald Trump cambió de discurso. Ya no hacía referencia a una compra, ni a una amenaza territorial, habló de alcanzar un acuerdo entre las partes. 

Ese acuerdo desembocó en la creación de la “Operación Centinela del Ártico”. Consiste en que el control y mando de las operaciones y de mantenimiento de la seguridad en el Ártico sean ejercidos únicamente por Estados Unidos, aunque sea bajo el paraguas OTAN desde Norfolk. 

Con este pacto entre la Alianza Atlántica y Estados Unidos, se resolvía la crisis de Groenlandia, y Trump consiguió ganarle la partida a China y Rusia que también quieren disputarle el Ártico.

Cabe recordar, que la necesidad de control de Estados Unidos sobre Groenlandia no corresponde únicamente a cuestiones meramente de seguridad, sino también por los recursos que posee el subsuelo ártico (tierras raras esenciales para competir con China).

Trump ha bajado el tono y la diplomacia ha hecho su trabajo, pero aun así que se hubiese producido una intervención militar en el terreno, habría sido un escenario bastante improbable y muy costoso para todos.

 Trump no atacaría Groenlandia militarmente porque sería una muestra de desgaste hacia China. Simplemente estaba ejerciendo presión. EE. UU., ante todo, no quiere que sus adversarios (China y Rusia) tengan la más mínima oportunidad de acceder a las tierras raras.

 Además, todo este enfrentamiento con Europa está conectado con Ucrania. Un conflicto bélico entre EE. UU. y la OTAN, le haría perder autoridad a Trump frente a Putin, y el mandatario ruso podría continuar interviniendo en Ucrania ya que sus adversarios se desquebrajarían, mientras Rusia gana tiempo para hacerse con el Donbás y ganar una ventaja negociadora para un acuerdo más favorable frente a Ucrania.

IA en Ciberseguridad: un aliado imprescindible que no debe tomar el control

Álvaro Solás Lara

Álvaro Solás Lara

CEO y Consultor en Ciberseguridad de Miólnir Cybersec

Hablar hoy de ciberseguridad sin mencionar la Inteligencia Artificial (IA) es como hablar de medicina ignorando la biotecnología: se puede, pero realmente no tiene sentido. La IA ya está integrada en sistemas defensivos, herramientas de monitorización, respuesta ante incidentes, análisis forense y automatización de operaciones críticas. Y al mismo tiempo, también está siendo utilizada como un recurso ofensivo por los atacantes.
Por eso, la cuestión ya no es si la IA debe formar parte de la estrategia de seguridad, sino cómo hacerlo sin perder el control.
La IA puede proteger, pero también puede equivocarse. Puede acelerar la respuesta, pero también amplificar un error. Puede detectar patrones invisibles para un analista humano, pero también puede ser manipulada. Aquí aparece una idea clave: la IA y la ciberseguridad deben ir de la mano, pero la última palabra debe seguir siendo humana, salvo en situaciones donde la intervención inmediata sea imprescindible. Esta postura no es solo ética: es una cuestión de responsabilidad.
Para entender esta relación, conviene analizar el papel de la IA en los tres pilares esenciales de la ciberseguridad: prevención, detección y mitigación.

La primera línea de defensa: anticiparse antes del impacto
La prevención es una de las etapas menos visibles, pero también la más rentable. Cuando un incidente se evita, nadie aplaude, pero la organización se ahorra pérdidas económicas, reputacionales y operativas.
En este punto, la IA se vuelve especialmente útil por dos razones: su capacidad para anticipar patrones de riesgo y su potencial para reforzar la formación y concienciación.
En entornos corporativos complejos, la IA puede analizar configuraciones inseguras, identificar debilidades estructurales en redes, proponer fortificación (hardening) de sistemas y revisar grandes volúmenes de logs históricos para descubrir tendencias. En resumen, ayuda a mantener una postura defensiva proactiva, algo cada vez más difícil cuando los equipos están saturados por tareas operativas.
Pero la prevención no es solo tecnología: es cultura. Y aquí la IA también aporta valor. Permite adaptar el aprendizaje al usuario, porque no necesita la misma formación un técnico de sistemas que un administrativo que solo utiliza correo y aplicaciones ofimáticas. Una IA bien implementada puede generar simulaciones de phishing personalizadas, explicaciones didácticas sobre errores reales y microcápsulas formativas ajustadas al rol. Esto no sustituye al formador humano, pero sí puede convertirse en un tutor continuo que refuerce hábitos seguros.
Sin embargo, existe una advertencia importante: la IA también potencia la prevención ofensiva. Un atacante puede usar IA para preparar campañas de phishing casi perfectas, investigar empleados, crear malware o automatizar el reconocimiento de infraestructuras. Es decir, la IA es bidireccional: puede proteger, pero también profesionaliza el delito digital.

Cuando lo invisible se vuelve una amenaza: la importancia de ver a tiempo
Si la prevención falla, entra en juego la detección. Y aquí la IA brilla con fuerza. En un mundo donde los ataques pueden desarrollarse en minutos, la atención humana no siempre es suficiente.
La IA puede detectar anomalías en tráfico de red, comportamientos sospechosos en endpoints, movimientos laterales y accesos anómalos por horarios, ubicaciones o patrones de uso. Además, permite correlacionar información dispersa: logs, autenticaciones, telemetría y eventos, convirtiéndolos en señales interpretables.
Pero el gran riesgo aquí es la confianza ciega. Un modelo puede detectar anomalías, sí, pero también puede equivocarse. Y en ciberseguridad un error no es trivial: un falso positivo puede generar interrupciones graves, y un falso negativo puede abrir la puerta al desastre. Por eso, la IA debe ser vista como un copiloto: rápido y útil, pero no como el piloto definitivo.
Además, la detección se complica por una realidad emergente: la IA en sí misma es un objetivo. Los atacantes pueden manipular prompts (prompt injection), introducir datos maliciosos en el entrenamiento (data poisoning), extraer información confidencial del modelo o engañarlo para clasificar incorrectamente un evento. Esto significa que no solo hay que proteger la infraestructura tradicional, sino también al “cerebro” que la defiende.

Actuar en tiempo real: velocidad sin perder el mando
La mitigación es el punto más delicado: ¿qué ocurre cuando el incidente ya está en marcha? Tradicionalmente, la respuesta implicaba decisiones humanas como aislar equipos, bloquear tráfico, revocar credenciales o cerrar servicios.
Aquí la IA puede ser una solución poderosa mediante protección delegada: si detecta una amenaza real, puede ejecutar acciones defensivas automáticas como reconfigurar firewalls, bloquear IPs, aislar dispositivos infectados o revocar tokens de sesión. Esto es crucial frente a ataques rápidos como ransomware, exfiltración activa de datos o propagación lateral.
Pero surge el dilema: ¿hasta dónde delegar? La automatización debe existir, sí, pero bajo reglas estrictas. Un enfoque equilibrado sería automatizar solo amenazas críticas y verificadas, usar respuesta semiautomática con validación humana en casos ambiguos y mantener control manual en entornos sensibles. La IA debe actuar como un técnico rápido, no como un juez. No debería improvisar: debe ejecutar políticas previamente definidas por profesionales.

La IA es potencia, pero el humano sigue siendo quien decide
La IA no es una moda, es una necesidad. El volumen de amenazas y la velocidad de los ataques hacen inviable depender solo de procesos manuales. Pero también sería un error caer en el automatismo absoluto.
La ciberseguridad del futuro no será humana ni completamente automatizada: será híbrida. La IA puede y debe actuar, incluso en tiempo real, pero siempre bajo un principio esencial: la responsabilidad final es humana. La IA puede ser el motor, pero el ser humano debe seguir siendo el volante.

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